Vida nada me debes vida, estamos en paz

En Paz (Amado Nervo)
Artifex vitae artifex sui

identidad1

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

Cuántas veces en la vida podemos decir y auténticamente sentir que no tenemos ningún pendiente y sin más despedirnos, porque hemos vivido al máximo todo lo que nos ha tocado. Hemos hecho en cada segundo lo mejor que hemos podido. Hemos dado todo lo que había en nuestras manos sin guardar egoístamente nada. Hemos cosechado lo que hemos sembrado. Hemos actuado coherentemente con nuestros valores, nuestros sentimientos por complejos y confusos que puedan a veces parecer. Hemos aceptado los errores y corregido en la medida de lo posible.

Nunca sabemos cuando es el ocaso, puede ser en cualquier momento y nos preparamos tanto para vivir. Pero la despedida también hay que planearla. Ésta hay que planearla cada día abrazando a los que amamos, agradeciendo cada paso en el camino. Sonriendo y floreciendo plenos.

Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

No hay metas, no hay misión, no hay objetivos sin acción y nada existe fuera de lo que nosotros mismos creamos,  hacemos,  decimos y pensamos. Lo que elegimos en cada paso traza nuestro destino. Siempre hay muchas vías. Hay puntos en el camino en los que sabemos hoy si volviéramos a andarlos nos llevarían a una vida totalmente diferente a la que tenemos. Pero ¿elegiríamos renunciar a lo que hoy somos?. No lo creo. Hemos hecho lo que hemos podido, si cometimos errores ha sido parte del camino. Estos, con suerte han dado algún fruto y hoy nos colocan en el estado de consciencia que necesitamos para enfrentar lo que está en nuestras manos.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Nada es eterno, ni el dolor, ni la dicha, ni la juventud, ni el amor, ni el triunfo, ni la vida misma. No nuestro tiempo, sí el tiempo eterno. En éste es en el que con suerte podemos permanecer más allá de la muerte, si hoy hacemos algo que deje huella. De nosotros depende que nuestra existencia termine con la muerte o lleve algo a alguien en algún sitio. Una luz, un abrazo, un consuelo, un camino.

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Que en las pruebas se muestra la casta, en los triunfos la nobleza, en las bendiciones el amor que nuestro interior emana. Pero ese interior no es el corazón como muchos pensamos. Es el centro del universo que bendice a la naturaleza humana.

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Si hoy podemos decir y de corazón sentir…¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!…No hace falta nada más. Lo que sea que venga hoy y el resto de los días es regalo extra. Nosotros elegimos que hacer con ese regalo que es la vida. Nosotros decidimos si desaparecemos tras la muerte o dejamos algo que valga para alguien.

Posted on: 29 Enero, 2015, by : gracielavaldezvera
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