Única constante el Cambio, única garantía la muerte.. Realidades de Marcas

El proverbio taoísta nos dice que la única constante es el cambio. Sabemos que mientras vivimos todo cambia, nosotros cambiamos ineludiblemente, a pesar de nuestros esfuerzos inhumanos por ser siempre iguales, por mantener una “estabilidad”.  Quisieramos en el camino poder controlar o si es posible deterner el cambio por miedo a la incertidumbre que conlleva y sin embargo la vida no nos ofrece ninguna garantía. De lo único que podemos estar seguros es que siempre hay cambio y tarde o temprano todos pasamos por ese misterio “llamado muerte“.

Dos realidades que marcan nuestra vida

Estas dos realidades: la constante el cambio, la garantía la muerte nos paralizan, nos estressan, nos hacen contener la respiración aún sin darnos cuenta. La ciencia médica moderna ha corroborado que el desequilibrio entre  células, tejidos y órganos dan lugar a la enfermedad. Nuestro cuerpo tiene un sistema de prioridades vitales puntual. Así una “dieta saludable” errónea por mucho tiempo al cabo de un tiempo produce descompensaciones en el cuerpo enfermándolo irremediablemente. Recuerdo un cliente en una compañía de seguros que me contó como se produjo una enfermedad en el hígado por comer “solo ensaladas”. Me comentó que le parecía que era la comida mas saludable y por varios años llevo esa “dieta sana” pero empezó a sentirse mal y el estaba seguro que se había enfermado del corazón; era una enfermedad común en su familia. Lo cierto es que desarrolló una descompensación en el hígado. Tenemos conceptos con los que regimos nuestras acciones y decisiones y no sabemos que tan válidos son hasta que dejan de funcionar. Con frecuencia nos aferramos a conceptos que garantizan permanencia y resultado y larga vida en lugar de simplemente fluir con la vida en la dirección que nos vaya marcando al paso y en el nuevo camino hacer gala de nuevas dotes. Cada día debemos prepararnos para lo que no sabemos que existe o existirá.

Respirar la vida, respirar el cambio nos permiten SER

En cuanto a la respiración, el número  de respiraciones por minuto y el nivel de inhalación determinan una respiración saludable. Un adulto debe respirar entre 12-20 ciclos por minuto e inhalar 500 ml, debe ser por la nariz y emplear los músculos torácicos.  Cuando estamos estressados, tristes, enojados, nerviosos,  preocupados contenemos la respiración. Algo alerta al sistema para inhalar en pausas y exhalar profundo y no a la inversa como se hace cuando carcajeamos. Respiramos profundo y exhalamos en pausas.  Inhalamos el cambio, exhalamos la muerte llenándonos de vida. Pero cuando el cambio nos da miedo no queremos inhalar y contenemos la respiración, o respiramos de manera errática. Cuando la respiración es errática la mente también presenta inestabilidad. El Yoga nos dice que al inhalar se absorve prana y al exhalar se distribuye. Yo no practico Yoga pero entiendo estos principios de primera mano. Una de las razones de mis fuertes migrañas son  una afección en el  nervio trigemino. Me he hecho estudios neurológicos, dentales, con cirujanos plásticos que en teoría conocen de los nervios del rostro, pero ninguno me da una razón para los dolores que sufro periódicamente. Los 3 puntos marcados como sensitivos de pronto me taladran de la piel al cerebro. A modo de reducir el dolor tengo endodoncias en todos los dientes y muelas del lado izquierdo del rostro y eso ha ayudado un poco a reducir la sensibilidad, pero no a eliminar el problema.

Un par de semanas antes de mi viaje de México a Alemania sufrí dolor insoportable en el V2 Sensitivo  todas las noches. No me dejaba dormir por la noche, ni comer por el día. Los analgésicos mas fuertes apenas lograban hacerme mover pero no eliminaban el dolor. Fueron dos semana que desee morir. A ratos pedía a dios que un paro cardiaco me liberara de ese dolor. Luego veía a mis hijas y me levantaba, las llevaba a la escuela, me iba al trabajo y seguí con mi rutina de todos los días casi arrastrando el cuerpo que no podía mas sin dormir y comer por casi dos semanas.  Me dolía, me daba miedo respirar. Hacia el uso que podía de mis conocimientos de cosmiatría para reducir la tensión y levantar mi energía.

La escencia siempre está por encima del cuerpo

Decidí que eso no me detendría. Decidí que quería seguir adelante y que ese dolor no era mas fuerte que yo. Descubri que respirar la vida con mucho valor, aunque duela nos levanta y nos ayuda a seguir a pesar del cuerpo.  Descubrí que nosotros marcamos los límites al dolor, nosotros elegimos que energía tomamos y de donde. No podría explicarlo pero se que es cierto; sin dormir y comer por 2 semanas con actividad al 100, tres hijas, trabajo de tiempo completo, casa, marido, hoy me parece casi un milagro haber sacado adelante esos días. Recuerdo perfecto que camino al trabajo fueron muchos de esos días de gran contaminación que no circulaban los autos y debíamos usar transporte público que estaba hasta su máxima capacidad. El buen policía de la estación me ayudaba a entrar al metrobus empujando la puerta a mi espalda para que pudiera entrar. Me sostenía porque no había espacio para caerme pero además podía percibir a mi alrededor la energía de quienes se apretujaban conmigo en el vagón. En ese estado estaba extra-sensible y podía percibir cualquier mínima mala energía y la bloqueaba, de la buena energía que percibía, me llenaba porque sabía que era lo único que tendría para sacar el día. Hasta que otro par de endodoncias me liberó de ese martirio.

El viento frío sobre el rostro me cala de la piel al cerebro y vivo en el norte de Alemania donde el aire frío está a la orden del día. Los primeros meses me daba miedo salir, pero tarde o temprano debemos hacerlo. Nuevamente inhalar profundamente aunque duela al cabo de varias respiraciones funciona. Me llena la vida, me aleja la muerte. La primera respiración nos indica que estamos vivos, la última exhalación nos despide de la vida.

Vivimos y morimos cada segundo, cambiamos y renacemos al siguiente.  Con la neurociencia, las ciencias cognitivas han establecido la dualidad mente-cuerpo haciendo grandes avances en como el cerebro procesa la incertidumbre para la toma de decisiones. El caso es que el cerebro procesa placer, dolor, alegría, tristeza. Pero estas emociones que procesa el cerebro estan basadas en “conceptos”, “nociones”, “cultura”. Luego el corazón las transforma en sentimiento, el estómago en impulsos neurotransmisores de interacción con el ambiente. “We stomach the world”. La raiz nos mueve  y el alma nos ajusta en el todo al que pertenecemos.  En este último debemos entender que si bien nuestro cuerpo importa, es uno, perfecto y armonioso. No es mas que la esencia que lo mueve y es a esa “esencia” que debemos acudir cuando el cuerpo no responde. La escencia “gobierna” sobre el cuerpo y es ella quien realmente determina la dirección de nuestros cambios. El cambio continuo es parte de la escencia vital de cada ser. Debemos permitirle fluir en lugar de estropear o tratar de alentar su proceso. Cada segundo las posibilidades de cambio en mil direcciones están dadas y somos nosotros quienes decidimos en que dirección se encamina nuestro cambio. Eso si está en nuestras manos.  La muerte es inevitable, pero nosotros decidimos como encararla.

La respiración nos dice que aún hay tiempo, que aún estamos aquí, que está en nosotros elegir que enfocar cada segundo que inhalamos y en que dirección exhalamos. Solemos de la infancia a la madurez recolectar conceptos determinantes para nuestra vida, que en muchos casos son generalizaciones erróneas. Revisar de manera continua la validez de los conceptos que rigen nuestra vida es parte de ese cambio continuo que nos ayuda como una cebolla a quitar capas de lo que no nos sirve hasta poder encontrar nuestro verdadero yo. El centro vital del que estamos hechos y con el que debemos conectar.

Respirar el cambio, exhalar la muerte

El cambio DUELE, pero hay que respirarlo con valor y al cabo de varias inhalaciones el cuerpo recupera su armonía vital y elimina el desequilibro, exhalando la muerte. Si queremos mantener nuestra zona de confort, a la larga terminamos mucho mas fuera de lugar de lo que esperamos. El cambio se abraza, se deja fluir y se respira indiscriminadamente a modo que llegue a cada músculo de nuestro ser. Al cambio se le permite fluir en nuestro interior ajustando lo que sea necesario para la nueva condición de vida. El cambio no importa cuanto duela, o  cuanto asuste se enfrenta cara a cara con valor. La manera en que el individuo enfrenta estas dos realidades determina la diferencia de marcas.

 

BESOS

 

Posted on: 20 Abril, 2017, by : WordPress.com Support
A %d blogueros les gusta esto: