Una Marca Personal no vende lo que hace sino quien es

No se trata de buscar nuestra diferencia sino de encontrar nuestro auténtico yo. Pensamos que la meta es alcanzar un estado ideal o un nivel de perfección a nivel perceptivo. Nos concentramos en el exterior, puliendo imagen, mejorando comunicación, estableciendo contactos.

Nadie podría en duda el hecho de que entre el ser y el hacer vale mas el ser.  Sin embargo tratándose de la sobrevivencia, todos nos ocupamos del hacer y jamás pensamos que concentrarnos en el ser nos genere algún beneficio productivo. Lo cierto es que no hay actividad productiva que valga si no somos nosotros mismos. El auténtico sentido de vida no resulta del éxito; o logro de objetivos (hacer), sino de la auténtica expresión de nuestro yo (ser).

Hay cuatro cosas elementales que nos ayudan a conectar interiormente con ese auténtico yo y proyectarlo de manera apropiada con coherencia.

1. Sentir y Conectar

Un individuo identificado con su hacer se describe en función de un puesto, una carrera, una actividad profesional. Pero cuando ese puesto desaparece puede en verdad entrar en crisis de personalidad. Ya no sabe como definirse sin su puesto de dirección, sin su título de madre de familia.

No somos lo que hacemos, nos queda claro. Lo que somos no se describe con dos o tres palabras de ahí la riqueza de la gestión de marca personal. Es un todo conectado que nos permite mostrar en un vistazo una rica variedad de aspectos individuales.

Cuando googleamos a una persona, el resultado de la búsqueda nos da una imagen de esa persona. En ocasiones erronea puesto que la información existente no es generada por el interesado y no tiene mucho que ver con su verdadera escencia.

Es necesario aplicar estrategias para lograr que aparezca lo que deseamos, lo que nos conviene en función de nuestros intereses personales y profesionales. Debe ser lo mas afin posible a nuestra auténtica realidad y aquí empieza el conflicto para muchos. ¿Cual es mi realidad? ¿Que debo proyectar? ¿Que quiero que vean? ¿porque?.

Esta primera etapa que puede parecer una auténtica sacudidda en realidad es una de las partes mas enriquecedoras de todo el proceso. Porque  concreta y jerarquiza. Establece una línea de acción a la cual se sujetarán todas las actividades y publicaciones. Esto es el auténtico descubrimiento de nuestro ser por encima del hacer. ¿Quien soy yo? ¿como puedo mostrarlo con asertividad?

Todos en esta etapa enfrentamos niveles de inseguridad, ante los cuales algunos eligen “tapar a toda costa” lo que no quieren que otros vean. Mostrar solo lo que creemos que los otros quieren ver. Sin embargo es un hecho que ya tenemos una marca, un estilo , un sello inconfundible que todos los que han estado en contacto con nosotros conocen.

Desde pequeños se nos ha enseñado a encajar, mimetizarnos, controlar todo lo negativo que hay en nosotros, negarlo y ocultarlo. Las emociones negativas tienden a suprimirse al máximo.

Sin embargo lo que auténticamente necesitamos es SENTIR con todo lo que somos capaces. Con nuestros cinco sentidos en marcha. Sin importar si lo que sentimos nos agrada o no, es bueno o no. Es importante dejarnos fluir y si algo nos molesta auténticamente preguntarnos ¿porque?.

…” La verdad nos hará libres”…  Todos buscamos la verdad, pero no todos estamos dispuestos a enfrentarla. Y este es el auténtico punto. Permitirnos sentir, y entender de donde o porqué surgen esos sentimientos. Si algo nos molesta, nos tensiona, nunca es asunto del otro. Por lo general es algo nuestro que proyectamos o no somos capaces de manejar.  Los sentimientos por si solos no tienen juicio de valor (buenos o malos). Los sentimientos simplemente son y mientras mas nos empeñemos en controlarlos mas crecen. Lo que enfocamos reforzamos.

Pretender fortaleza en medio del dolor, tranquilidad cuando estamos irritables, alegría cuando nos vale un comino. Son incoherencias que el otro de alguna manera percibe como una “vibración extraña”. Esa “vibra” que nos da la gente siempre tiene que ver un poco con esto. Las palabras que la persona utiliza nos dicen si realmente le interesa algo o si solo dice lo que queremos escuchar.

Llevar patrones de esto por mucho tiempo al cabo de semans, meses, años nos convierte en algo así como una cebolla donde solo su centro es REAL. Todo lo demás son capa, tras capa, tras capa de control, de imagen, de pantalla. A tal grado que no solo engañamos a los otros. Nos terminamos engañando a nosotros mismos y en un punto no sabemos auténticamente quienes somos.

Sentir y conectar nos ayuda a recuperarnos, nos ayuda a ir rompiendo poco a poco esas cubiertas de la cebolla hasta lograr encontrar nuestra escencia. Lo contrario no solo nos aleja de nuestro auténtico yo. También nos impide conectar con el prójimo a niveles auténticos. Nos impide conectar con la vida y surge ruido mental, tensiones corporales, incluso enfermedades.

Debido a la falta de conexión. Hoy en día  predomina un proceso de deshumanización que Brené Brown nos describe como un sutil uso de imágenes y palabras para lentamente excluir o dejar fuera a alguien. Este proceso no es otra cosa que una lógica argumentación para validar la segregación que va en contra de nuestra naturaleza. No son mas que silogismos. Estamos hechos para proteger la vida, para integrar y cualquier uso de violencia, humillación, degradación va en contra de nuestra naturaleza y nos DESCONECTA con nuestro auténtico yo. Opaca el verdadero ser.

2. Desarrollar Intuición

Intuición es percepión aguda enfocada

Con todos los sentidos puestos en marcha, ejercitamos y fortalecemos nuestra percepción. Lo que vemos, lo que escuchamos, lo que pensamos. De esta manera desarrollamos diferentes niveles de clarividencia (ver eventos), clariaudiencia (escuchar información como susurro al oído), telepatía de cognición (sabemos lo que alguien piensa), telepatía de interacción (conexión sincrónica de dos mentes), clarisentencia (sentimos lo que pasa en el cuerpo del otro.

Todos tenemos algún nivel de  estos aspectos de percepción. Y como todo en la vida. Si lo enfocamos, lo reforzamos. Cuando pensamos en alguien y nos llama, cuando sentimos cierta emoción y de pronto hablando con alguien nos enteramos que le ha pasado algo justo relacionado con la emoción que sentíamos, cuando soñamos o ensoñamos (soñar despiertos) con cosas que en algún momento suceden. Nada de eso es casualidad, pero dejamos esas experiencias difuminarse en la nada, cuando la vida nos habla a través de ellas. Nos presenta guías que debemos atender y solemos ignorar.

La intuición es nuestra realidad interna concreta y absoluta que se manifiesta de diferentes maneras. No se cuadra a los conceptos de la lógica a fin de permitirnos crecer en nuestro máximo potencial. No depende de los sentidos del cuerpo pero se vale de ellos para manifestarse. Puesto que la intuición proyecta hacia dentro (el ser), nos resulta intangible y solemos confiar mas en la mente que proyecta hacia fuera (el hacer) sin saber que hay mas realidad y contundencia en el interior.  El solo sentir nos conecta con un ser mas auténtico y la intuición es una forma de interacción con nuestro entorno a nivel escencia. (ser)  No a nivel pensamiento (hacer)
Por si fuera poco, lo entendamos o no, la intuición y el auténtico proceso de perecepción profunda del otro y de nuestro entorno puede crear mas con menos esfuerzo.
Retomando que lo que enfocamos reforzamos ser observadores contínuos de la vida, sin cuestionarla, sin calificarla permite que venga a nosotros aquello en lo que nuestros sentidos están trabajando.  Las personas con las que conectamos y colaboramos siempre tienen algo que ver con nuestro propio proceso interior.
Rodearnos de las personas apropiadas hace la sinergia y acelera resultados. Si insistimos en hacer todo por nuestra cuenta sin ningún apoyo o ayuda; tomaremos un esfuerzo sobre-humano y al final el resultado será lento y pequeño. Por su puesto no hay roca que una gota de agua no pueda penetrar al cabo de MUCHO TIEMPO Y ESFUERZO.  Pero si podemos lograr que la gota se convierta en un torrente con apoyo de un grupo podemos mover montañas.

3. Usar los Sentidos

Seguimos sintiendo a tope con objetivo de afinar e incrementar nuestros niveles de percepción e intuición hasta llegar a percibir la sutileza de la respiración del otro, la mirada, el movimiento del cuerpo. Agudizando la intuición somos capaces de leer a los individuos de una manera muy precisa.

Yo hablo de mirar con el alma y escuchar con el corazón. No de estereotipar al otro y calificarlo en función de sus puntos de quiebre. Puntos que finalmente no son necesariamente errores, sino parte de su proceso de evolución hacia su auténtico yo.

El yo que todos buscamos, el yo que todos de alguna manera de pronto enterramos entre ires y venires de la vida y que debemos continuamente rescatar, validar, liberar.  Esto se logra mediante las preguntas correctas: ¿Que quiero?, ¿Que hace falta que está en mis manos aportar? ¿Cuales son las acciones inmediatas que puedo tomar en este momento para llevar eso a cabo?

Por lo general determinamos nuestras acciones llevados por el  intelecto que racionaliza los problemas y valida con hechos. Pero está comprobado por la ciencia que el cerebro tiene como tarea mantenernos seguros a toda costa y no importa cuan maravilloso lógicamente sea algo. No lo hacemos. Por ello no nos enrolamos en un programa de bienestar integral cuando hemos sido diagnosticados “diabetes”, no decidimos bajar de peso cuando nos han detectado altos niveles de colesterol y presión arterial.
Todo lo que pinta a cambio drástico tiene tendencia a ser bloqueado por nuestro cerebro. En un punto regresamos a una zona de comfort y nos empeñamos en no salir de ella. Incluso podemos encontrar argumentos validos. Mi madre que en paz descanse aseguraba que las verduras de hojas verdes le caían muy mal a su estómago y le daban cólicos. Pero las carnitas y el pan dulce (siendo diabética). Nunca le caían mal. Tenía que integrar mas verduras a su dieta pero no estaba dispuesta a hacerlo.
Los sentidos con profunda intuición nos ayudan a conectar con el otro creando lazos de confianza. Una auténtica confianza se basa en siete conductas observables, que nos re-humanizan.
  • LIMITES SANOS

Debemos tener bien claro el límite de nuestros derechos, creencias, actividades. Se refiere tanto al respeto de los límites del otro como la firme puesta y expresión de nuestros propios límites. Requiere inteligencia emocional para hablar, aclarar. integrar.

  • CONFIABILIDAD

Hacer lo que decimos, decir lo que hacemos. No sobre comprometerse (rebasando nuestros límites). Comprometerse suficiente para dar resultados esperados.

  • RESPONSABILIDAD

No lanzar la pelota y buscar culpables o excusas. Asumir todas nuestras acciones y actuar de manera confiable.

  • CONFIDENCIALIDAD

Jamas compartir algo que no es nuestro. No se trata solo de mantener los secretos de otros, o mantener la información confidencial de la empresa. Se trata de no compartir algo que no sea auténticamente nuestro.

Siempre que algún amigo o conocido se hacerca para platicar y el centro de su plática es lo que fulano, sutano y mengano hacen. Sabemos que tarde o temprano hablarán de nosotros igual. Al interactuar con las personas se inicia por un impersonal formulismo (¿como estás?… bien). La pregunta inicial es un mero saludo, la respuesta un mero formulismo. Nadie espera a esa pregunta una confesión de vida y todos en el momento de decir “bien” podemos traer encima una gran cantidad de cosas que no sacaremos a luz.

Tras un formulismo inicial, las dos personas continuan interactuando y en este punto algunos eligen como punto focal hablar de terceros. Muchos nunca pasan de este nivel. El siguiente nivel y el auténticamente necesario es hablar sin caretas de nuestro auténtico yo. Lo que soy, lo que pienso, lo que creo, lo que me preocupa, lo que deseo. Por su puesto escuchar con atención del otro igual todo lo que tiene que compartir.

  • INTEGRIDAD

Se refiere a elegir el valor y el coraje por encima de la comodidad. Practicar nuestros valores sin acomodarlos, esconderlos, moldearlos para evitar incomodidades, para mimetizarnos con efectividad. Hay personas que en apariencia hacen paz con todo y con todos, pero interiormente cuestionan, critican y juzgan a todo el mundo. Lo sabemos por el punto anterior, pero es fácilmente observable y perceptible. El lenguaje corporal, la mirada, las palabras que eligen al hablar nos dicen lo que realmente alguien piensa, o siente independientemente de que lo voceen o no. Una persona íntegra elige lo que es correcto sobre lo que es fácil, rápido y sin conflicto.

  • COMPRENSIÓN SIN JUICIO

Cuando algo sucede hay que asumir intención positiva. Un refrán dice (piensa mal y acertarás). NO. A mi me agrada mas (give the benefit of the doubt). Todos intentamos hacer lo mejor posible. Si algo sale mal, es por falta de conocimiento, falta de información, conceptos erróneos. Pero no esta en la naturaleza del ser humano actuar equivocadamente. La naturaleza de una célula es encontrar armonía y balance. No romper el equilibro. Todos buscamos perfecta armonía, pero no siempre sabemos de que manera lograrla y es posible que el miedo o la ignorancia nos lleven a decidir y actuar de manera equivocada. Es importante hablar, aclarar y en función de nuestros límites e integridad decir lo que esta mal, lo que no aceptamos y escuchar el otro punto de vista.

  • GENEROSIDAD

Al final del día lo que esperamos es integración, unidad. En la medida que nosotros integramos a los otros y nuestro entorno. Somos igualmente integrados. En la medida que rebasamos límites del otro, juzgamos, criticamos, segregamos nos alejamos de nuestra naturaleza armónica e integradora.

Sentimos siempre lo que va y lo que no va. El punto es alinear la acción de manera coherente con este conocimiento y es este precisamente el siguiente punto.

4. Actuar  coherentemente

Cualquier discordancia pensamiento-sentimiento-acción nos genera un tipo de tensión. Es un hecho que si tenemos tensiones hay cosas que debemos trabajar al interior.  No necesariamente haciendo- sino siendo. No es el hacer lo que me da coherencia es el ser armónico en balance lo que me da coherencia y me ayuda a conectar con aquellas personas que están en el mismo proceso que yo.

La proyección (hacer) tiene que ver con el actuar y  es un nivel mas avanzado de intuición. En un nivel esctricto espiritual se refiere a la sanación, la materialización o dematerialización, mover objetos, doblar cucharas, caminar en fuego. Pero en un nivel mas global se refiere a concretar, cristalizar a través de la armonía de pensamiento-sentimiento-acción.

Hay n teorías de manifestación y algunos creen prácticamente que tengo que pensar mucho en algo para que ese algo se de, debo bloquear pensamientos negativos porque me atraen lo negativo.

En realidad lo  que debo hacer es entender lo que siento y porqué.  Observar y alinear de manera continua, pensamiento-sentimiento-acción y por su puesto actuar de manera continua alineada al pensamiento y al sentimiento con un sentido de vida mas que con un objetivo productivo.

 Por su puesto hablamos de un hacer, pero no como objetivo primordial sino como parte de un todo unido al sentir y al pensar.
El nuevo modelo de negocio busca crear impacto social. No vender productos.
Una empresa, un individuo conecta con su mercado aportando valor, brindando beneficios y el mercado responde como embajadores de marca compartiendo los beneficios recibidos, el valor agregado.

 

Intuitive Connection