Todo está bien y solo nosotros podemos responder nuestras dudas

Cualquier cambio basado en “transformar lo que está mal”, corre el riesgo de llevarnos a direcciones equivocadas, caminos impuestos por estereotipos, espejismos que conducen al vacío existencial. No soy partidaria de ver todo color de rosa y negar el conflicto, pero la vida me ha enseñado que solemos ver y evaluar nuestra vida muy diferente a como lo vería el resto del mundo.

La primera vez que observé esto fue con un sociograma en la universidad. Una chica casada, con hijos pequeños tratando de terminar su licenciatura me dió su moneda de mayor valor. En la actividad significaba que apreciaba mucho lo que veía en mi. Yo con veintitantos años, soltera, solía viajar, estudiaba, trabajaba, me echaba todo el sueldo encima en capacitación, ropa, maquillaje y cremas. Estaba muy sola, o así me sentía. Tenía muchos pretendientes, ningún verdadero candidato. Trabajaba y estudiaba tanto que no tenía tiempo ni para cobrar mis cheques. Tenía secretaria para ello. Ella veía glamour, libertad, independencia, aventura.

A mi me parecía que la vida de esa joven estaba llena de sentido con sus pequeños. La manera en que enfrentaba sus limitantes me parecía admirable. Yo le dí a ella mi moneda de mayor valor. Durante la carrera difícilmente hablábamos. No había mucho tiempo entre clases y llevábamos una secuencia diferente de materias. Cuando públicamente nos expresamos el mutuo respeto que tenía la una por la vida de la otra. Fue sorprendente para ambas. Ella no sabía si algún día podría terminar la carrera y experimentar desarrollo profesional. Yo no sabía si algún día podría ser madre y tener una familia. Ese día aprendimos a valorar nuestra propia vida a la luz de los otros ojos.

Hay que aprender a ser espectadores de nuestra vida

Debemos ser expectadores no protagonistas
Debemos ser expectadores no protagonistas

Como protagonistas de la novela nos creemos el papel y vivimos el drama. Como espectadores nos damos cuenta que podemos ser el/la villano(a) de la película del otro. La mayoría de las cosas que nos tocan vivir colocadas dentro del TODO toman sentido y dan forma a una trayectoria, un camino, un sentido. No todo es grato por su puesto, pero dentro del todo tiene razón de ser. Si perdemos algo, debemos buscar sustituirlo, y lo logramos con frecuencia. Si sufrimos aprendemos a ser fuertes o a vivir con ciertas carencias que mas adelante nos prepararán para mayor sufrimiento o a sacar adelante mayores carencias. Mis años de soledad me dieron justo lo que necesitaba para sacar adelante una relación a distancia y con todo tipo de dificultades.

No hay dos personas en el mundo con el mismo carácter y visión. Dentro de la misma familia incluso dos gemelo(as) proyectan diferentes preferencias, y/o habilidades. Ser el primer hijo, el sandwich, o el último condiciona nuestro carácter y forma de ver la vida. Para bien o para mal la familia de la que venimos, el ambiente en el que nos desarrollamos, el idioma que hablamos, la década en que nacimos tienen un sentido en nuestra vida.

Nos relacionamos de acuerdo con nuestro nivel de desarrollo intelectual, humano, espiritual. Los eventos de la vida nos afectan igualmente según nuestro nivel de crecimiento en esas áreas. Cuando nuestro auto-concepto es frágil duele tanto la crítica y el juicio del otro. Más aún de los que están cerca de nosotros. Cuando interiormente somos un poco mas enteros podemos hacer a un lado los juicios de la gente y concentrarnos es cosas más importantes.

En la vida del otro vemos claramente las taras pero en nuestra vida nuestras taras son como la espalda. Nunca la vemos. Sabemos que está ahí porque a vece duele. Las taras nos molestan y nos hacen ver que están ahí pero no las vemos. Como espectadores podemos verlas y trabajarlas como corresponde.

Malos ratos, malas decisiones, malas experiencias

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Un muy mal rato para mi fue cuando un labrador le arrancó el labio inferior a mi hija mayor a los 6 años. Requirió cirugía reconstructiva. Fue angustiante, fue doloroso, desagradable. Mi hija recuerda el lindo cuarto de hospital que le dieron, recuerda los gentiles doctores que la ayudaron y el tener a tanta gente preocupada por ella y dispuesta a ayudarla a recuperarse. Recuerdo todas las oraciones de mis contactos de FB que realmente sentí en el corazón durante la cirugía. Fue una bendición contar con el seguro de gastos mayores que solventó los gastos con un excelente especialista al que hasta el día de hoy bendigo. Nosotros no habríamos podido pagarlo. Hoy es parte de nuestra historia, es parte de nuestra vida y bendigo todo lo grato que recibí a consecuencia de ello. Si pudiera elegir evitarlo en mi vida, lo haría. Pero si supiera que hoy mi vida sería diferente por ese hecho. A pesar de lo desagradable volvería a pasar por ello para ser como familia quienes somos.

Esos son los malos ratos, las malas decisiones, las malas experiencias. Son hoy parte de nuestro presente y alejarlas, evitarlas, negarlas es negar la riqueza que viene con ellas. Es des aprovechar el crecimiento que nos pueden dejar. Es borrar una parte importante de nuestra vida que tiene un sentido en el todo para ser quien somos.

Se que justo decir que todo está bien cuando algo va mal suena a cliché y nos parte el hígado. Pero la vida me ha enseñado que es así. De las experiencias más dolorosas y difíciles están: la enfermedad, la muerte, el rompimiento con quien amamos. Por inevitable, difícil e injusta que parezca la muerte, trae paz. El rompimiento y la enfermedad nos hacen mil pedazos pero al final también nos integran con fuerza, fortaleza y paz.

Ir con el flujo de la vida

El flujo de la vida
El flujo de la vida

No puedo vender la idea de vivir sin angustia, miedo. Sería engañoso decir que se puede ser feliz sin fin. Pero se por experiencia propia que dentro de la tristeza mas profunda, dentro de la soledad mas grande, dentro del abandono mas hondo hay alegría, compañía, apoyo que no sabemos ver en su momento por nuestra ceguera o protagonismo. Alguna vez comenté que tuve un periodo de depresión fuerte que puso en riesgo mi salud. El que era mi jefe en aquél entonces me asignó a su secretario como chofer personal y le encomendaba “cuidarme”, llevarme a comer, no dejarme sola nunca. El con su agenda super llena tomaba tiempo para ir a mi oficina y “ver como estaba”. Años después nos encontramos en un restaurante y me dijo: “la veo muy bien, me preocupaba mucho”. Yo en ese entonces por la depresión no me daba cuenta de todo lo que él y muchos amigos hacían por mi. Cuando mi tercera hija estaba por nacer yo había decidido renunciar al trabajo. La pequeña en teoría venía con síndrome de down. Mi esposo también renunciaba donde estaba y debiamos mudarnos. La grande entraba a la primaria, la segunda iba al kinder. Debíamos decidir en que escuela inscribirlas y hacer los trámites para ello. No sabía donde buscar porque no sabía donde viviríamos, ni lo que podríamos pagar. Por su puesto me preocupaba, pero mi preocupación principal era el bienestar de la nueva bebé y la estabilidad de las otras. La escuela en este caso era secundaria. Si perdían un año no me importaba. Todos me preguntaban a donde las iba a inscribir y yo decía: “no se, porque efectivamente no lo sabía”. Recuerdo haber contestado eso a alguien al teléfono cuando al colgar un amigo  que desconocía todo eso me llamó y me ofreció un trabajo y beca para mis hijas. Era viernes y las clases iniciaban el Lunes. Así se resolvió esa decisión. Mas tarde tuve que cambiarlas porque debimos mudarnos por el aeropuerto de la ciudad y la escuela estaba por el ajusco. Con el ciclo escolar iniciado no me las recibían en ningún lado, pero al final una escuela las aceptó y después de algunos meses y varias dificultades volvimos a encontrar el camino.

La vida es así, si nos pone en un camino totalmente diferente hay que asumirlo, y sin resistencia entrar con todo lo que implica para hacer los ajustes lo mas pronto y fácilmente posibles. Por su puesto será difícil, por su puesto costará trabajo y desde luego muchos cambios dan miedo. Pero si no hay de otra. Adelante y sin titubeos.

Nosotros marcamos la dirección

No elegimos la jugada pero si la estrategia para enfrentarla
No elegimos la jugada pero si la estrategia para enfrentarla

 

Si, he dicho como muchas cosas que no esperamos, no deseamos, no queremos suceden sin que podamos hacer nada. Pero es un hecho que ante ellas somos nosotros quienes marcamos las acciones con que enfrentarlas, la actitud y la estrategia para sacarlas adelante sin perder de vista el objetivo o sentido inicial de nuestra vida.

Ninguna vida debe o puede detenerse por los problemas. Incluso ante la muerte de quienes consideramos indispensables la vida sigue. Es un hecho. Ante la muerte de los que mas amamos;  quisiéramos que el mundo se parara. Pero no es así. Y si vamos a seguir nosotros elegimos como hacerlo. Nosotros soltamos y/o cargamos lo que queremos. Nuestro futuro es el resultado de nuestras elecciones de cada día. No importa el estado de las cosas todo está bien y sólo nosotros podemos responder nuestras dudas.

BESOS