¿Sufres las redes sociales? ¡Aléjate de ellas!

Yo veo las redes sociales como parte integral de la vida hoy en día, pero vivo en un país tercer mundista donde tristemente aún hay personas muriendo de hambre, hay trata de blancas, hay pornografía infantil y desnutrición. Sé de realidades de vida muy lejanas a lo que promuevo a través de las redes sociales. Jamás pensaría que todas las vidas de quienes no se han subido a las redes sociales carecen de valor o pierden oportunidades. Yo diría que sus parámetros de evolución y desarrollo son diferentes. Pienso que si tienes redes sociales y no gestionas una marca estas desaprovechando una oportunidad. Creo que si tienes una marca y no vendes también desaprovechas una buena oportunidad. Pero nadie nos obliga a aprovechar todas las oportunidades que se nos presenten. De hecho si somos el feliz ganador de un Tígere de Bengala probablemente dejemos pasar la gran oportunidad.

No alma no interacción
Si no te ayuda a ser la mejor versión de ti mismo. No te sirve.

Vivir es una conquista que vale la pena

rescatame

He leído varios artículos de auténtico sufrimiento con el emprendimiento, la gestión de marca, las redes sociales. Estoy en esto y se por experiencia propia que hay bastantes cosas no gratas. Mi artículo de “lo mas jodido de la Gestión de Marca Personal” comenta algunas. Tengo en mente un artículo del Roller coaster de emociones que ahí no profundizo pero vale mucho la pena ventilar. Hoy sin embargo, quiero hablar de la vida y mi tema “Marca Personal”, sin duda existe fuera de las redes sociales siempre existió pero no era tan palpable y no había tantas herramientas como hoy.

Fuera de las redes tenemos seguidores anónimos

Yo admiro a muchas personas no necesariamente famosas, ni populares. Hay una pareja de viejitos que camina por la colonia donde vivo. No se si tienen hijos, no se como se llaman pero desde hace años los veo dar un paseo vespertino. Solo verlos juntos me conmueve el alma y me alegra el momento. En los últimos años ella ha decaído de salud y últimamente él la saca en silla de ruedas. Siempre sonríen, son evidentemente humildes, cada año su cuerpo más decaído. Juntos brillan, me preocupa lo que pasará con cualquiera de ellos cuando el otro fallezca. Recuerdo a mi madre el día que mi padre murió. Algo se desgarra y se apaga por dentro. Hoy sin embargo, los dos viven y sonríen y verlos me ilumina, me motiva. Verlos me hace cuestionar mi vida e invariablemente sentir gratitud. Tener metas para cuando llegue a esa edad.

Un día caminando por la colonia también en una calle alterna oí un par de chicos. Uno le decía al otro: “¿quien es?, el otro respondió ¿es tu vecina y fue tu compañera de sexto,   estudia en UPIICSA?. Supe entonces que hablaban de mi, yo no recordaba quienes eran, no sabía sus nombres, pero ellos sí el mío. Fue algo extraño; me sentí un poco mal por no identificarlos, fue ciertamente halagador que me recordaran y supieran de mi. En esa misma calle otro vecino un día me abordó y tal cual me dijo: “Hola”, me dió su tarjeta y me dijo que era gerente en un restaurante, luego me dijo: “tu eres Graciela, estudiaste en UPIICSA, trabajaste en el Tec de Monterrey y en la Universidad Intercontinental”. Cuando lo miré con cara de intriga me dijo lo que me gustaba, lo que solía hacer, me invitó a su restaurante. Debo confesar me friqueó y me sentí “investigada”. No acepté la invitación y le puse mil excusas, en realidad en aquel entonces efectivamente yo era workaholic y no tenía un segundo para nada que no fuera trabajo.

El punto es que independientemente de seguidores o no en redes sociales. Todos; lo creamos o no influímos en la vida de otras personas con nuestra sola existencia. Progresar, crecer, o decaer, afecta a quienes nos ven, siguen, admiran o simplemente conocen. Somos responsables de mas vidas de las que imaginamos. Este solo hecho es Marca Personal sin escaparate, pero marca al fin.

Viaje en nuestro propio yo

Somo seres de energía
Nuestro yo integrado en interacción con el mundo

No se trata de subirse a las redes y proyectarse al mundo.

Por la vida, por nosotros, por el aquí y el ahora. En la vida no hay cielo sin tempestad, camino sin accidentes, trabajo sin cansancio, relaciones sin decepciones. La vida es valiosa, generosa, por su puesto difícil. No es para cobardes. No solo en la sonrisa plena encontramos valor y crecimiento sino en el sentido de la tristeza. Lo que nos duele o afecta habla de algo a lo que hay que poner atención.

Ayer me enteré de que una persona dejó de seguirme y me dolió. Por su puesto me han dejado de seguir muchos. Hablo de alguien que sabía me seguía y noté que ya no lo hace. Nunca interactué con él, alguna vez escribí en su blog. Valoraba mucho su seguimiento y sin duda he aprendido mucho en su blog. Por fortuna yo puedo seguir siguiéndolo. No me ha bloqueado y eso es ganancia. Es posible pensar cuando alguien “desaparece” de nuestra comunidad. Que lo que ofrecemos ya no tiene valor o interés, pero objetivamente pensando sabemos que no es posible seguirle el rastro a todos los que quisiéramos. A veces algunos tienen las herramientas que requerimos en el momento, la cercanía que se yo. Luego nos alejamos y al cabo de un tiempo tal vez volvemos a encontrarnos en el camino. La vida es así. Así fue con los “amigos de sexto”. Yo desconecté de ellos, pero ellos no de mi.

. Hay pequeñas batallas que no tienen porqué vocearse, son nuestras luchas internas y hay muchos encuentros también anónimos. Me refiero a conexión mental, espiritual, conceptual con algunas personas que de pronto se dan y es tan grato porque nos dan sentido de pertenencia. De pronto descubrimos que no somos los raros que gustan de “poesía”, o “admiradores anónimos de la luna”, amantes de los árboles y la música de su hojas.

Si al poner en la balanza las alegrías y triunfos con las decepciones, accidentes y tempestades pesan mas las últimas. Hay que salirnos decididamente. La vida es un viaje en nuestro propio yo. Si lo que sea que hagamos no nos convierte en la mejor versión de nosotros mismos. Decididamente hay que hacerlo a un lado y dedicarnos a otra cosa. En la mayoría de los casos lo único que yo identifico es el enfoque equivocado.  No se hace un producto “express-estrella” para hacer dinero. Tenemos “know-hows” valiosos para la vida, las personas, el mundo y somos responsables de compartirlo y darle el mayor alcance posible. Sabemos el beneficio que aporta a muchas vidas y no paramos hasta lograr la meta visualizada.

Hacer esto bien, reditúa en todos sentidos y es un proceso de evolución. No es “en chinga” de la noche a la mañana. Muchas veces, algunas personas no ven aún el potencial de lo que conocen ni saben como hacerlo “tangible”, “presentable”, “costeable”, “vendible”. No importa lo que los otros vean, entiendan y si lo valoran o no. Cada quien hace lo que le corresponde y hacerlo bien es el deber ser punto; es parte de la vida.  Hay esperanza en todas las batallas, podemos crearnos seguridad en el palco del miedo, podemos descubrir amor en todos los desencuentros.

Hagamos de nuestra vida un jardín de oportunidades

colorido

 

Así veo yo las redes sociales. Cada contacto, cada interacción, lo que consumimos, lo que generamos, lo que compartimos son semillas de oportunidades para nosotros y para otras personas. Hay quien las toma y las aprovecha al máximo. Hay quien elige ignorarlas, hay quien no ve ni entiende su sentido o potencial. Lo cierto es que el jardín de oportunidades no solo existe en las redes. Por fortuna es parte del mundo, de la vida, de todos los días. El auténtico jardín de oportunidades está en la vida real. Ahí es donde debemos con mas ahínco ejercer influencia y acción.

Hay mas de un camino para hacerse rico, para encontrar el amor, para ser exitoso, para crecer. Nadie nos obliga a estar frente al ordenador, conseguir seguidores, elevar el klout, generar tráfico en el blog, conseguir likes, retweets, llenar las consultas de coaching. Quien lo hace es para aprovechar las oportunidades que las herramientas nos brindan y generar beneficios para nosotros y los que amamos. Byun Chul Han habla mucho de los efectos negativos de las redes sociales. Vale la pena considerar sus puntos de vista yo no coincido con muchas cosas, pero le doy crédito y el beneficio de la duda. La vida plena existe en muchas dimensiones 2.0 es una mínima parte.  No el todo; por su puesto.

Así como la subsistencia no debe depender de un solo ingreso. Nuestro bienestar, presente y futuro no puede ni debe depender de 2.0, el emprendimiento y lo que resulte de ello. Nosotros somos el valor agregado, nosotros somos quienes generamos las ideas, el dinero, el trabajo.  Se habla de nuevos estilos de vida y de recibir dinero mientras dormimos a la vuelta de un click. Es cierto, es posible, pero no es el punto focal. La vida es el punto focal, el sentido de la misma. Lo que hacemos o dejamos de hacer importa por el valor que aporta a la vida. Nuestra misión, nuestro yo en interacción con el mundo es la semilla de la oportunidad y cada quien contiene miles de semillas, miles de oportunidades en direcciones inimaginables. La vida me lo ha demostrado en este mundo tercer-mundista. Dentro o fuera de las redes es posible. Todo lo que nos duela, nos destroce, nos aleje de nuestro yo y la vida que debemos tener y compartir debe hacerse a un lado. 

BESOS