Soledad ¿Enfermedad sin remedio?

David Jeremiah asegura que la soledad es la enfermedad de la década, a mediados y fines del siglo XX. Tim Timmons escribió un libro cuyo título es La soledad no es una enfermedad ( loneliness is no a disease ). Algunos dicen que es un síntoma de depresión, otros que es una enfermedad en sí misma.

Como concepto se define como estar sin compañía separado de los demás, triste por falta de conexión. Un elemento importante de la soledad es la falta de intimidad o separación de la humanidad, separación del todo universal.

Soledad

 

. Nuestro corazón ansía incansablemente ser amado. Los estudios indican que las siguientes experiencias generan mayor sensación de soledad: La muerte de un ser querido, el divorcio, el rompimiento sentimental, la migración. Ante estos momentos en la vida experimentamos  incapacidad para volver a conectar y por consiguiente; separación. En realidad la soledad es un estado de la mente que tiene cierto tipo de conexión insana con el pasado, cierta ansiedad por el futuro. Falta de foco y objetividad en el presente.

No elegimos voluntariamente estar solos, y no depende de la edad, género o estatus. Los niños a temprana edad descubren su individualidad y temen estar solos. Antes de ese descubrimiento se sienten y son parte de mamá. La manera en que los padres proporcionamos compañía y demostramos el afecto a los hijos generan sus conceptos de ser, de pertenencia, de aceptación y vida. Estos conceptos son lo que nos ayudará a enfrentar la muerte de un ser querido, el divorcio, el rompimiento sentimental o la migración.

Algunas personas tienen mas recursos sociales y/o espirituales para salir adelante; otros tienden a la depresión, soledad y aislamiento. El grupo familiar, cultural al que pertenecemos puede influir para bien o para mal. Nuestra historia de éxitos, fracasos, aceptación, rechazo también influyen. El apoyo con que contamos de familiares y amigos son determinantes para enfrentar cualquier situación difícil en la vida.

Causales de soledad silenciosos

Podría asegurar sin temor a equivocarme que todos hemos experimentado algún tipo de soledad en un momento de nuestra vida. Pensamos que el tener pareja, hijos o familia nos hará inmunes pero la soledad en compañía es mas común de lo que podemos imaginarnos. Aquí algunas situaciones de vida que sin pensar pueden llevarnos a la soledad en compañía, soledad social, o soledad espiritual sin que nos percatemos de ello. Cuando menos pensamos sentimos dolor, ansia de satisfacción, vacío interior, falta de amor sin saber realmente lo que está mal.

Proximidad sin presencia

Proximidad sin presencia
Proximidad sin presencia

Las redes sociales nos ofrecen este tipo de proximidad. Podemos ciertamente acercarnos incluso peligrosamente a muchas personas. Entramos en ámbitos muy personales. Tenemos interacciones o intercambios de opiniones con personas distantes. La comunicación con los amigos a falta de espacios apropiados se sustituyen por una breve interacción virtual. Sabemos sin embargo cuando vivimos algún tipo de situación personal: rompimiento sentimental,  desempleo, mudanzas, incluso la maternidad que es un cambio drástico de sistema de vida que esas interacciones distan de la presencia real física y afectiva auténtica de familiares y amigos. Si los intercambios se dan en una tónica de auténtica interacción profunda de persona a persona es diferente. Pero la mayoría son interacciones rituales y un tanto distantes. Lo que compartimos en redes sociales es selectivo. No es nuestro más auténtico e íntimo yo, y no es el objetivo de las redes sociales. La autenticidad que se busca o espera en las redes es la coherencia ideológica con lo que compartimos y la forma en que interactuamos. No se espera o busca que nadie desnude el alma.

Dentro del hogar la proximidad sin presencia puede darse cuando todos los miembros de la familia están ante una pantalla: celular, televisión, ordenador. Sentados uno al otro cada quien revisando información diferente. Cada vez más común de lo que imaginamos.

En el trabajo podemos compartir el espacio con una o varias personas y no tener ningún tipo de interacción durante el día debido a las labores. A veces debido a las reuniones o actividades programadas en cada agenda ni si quiera se ven aún compartiendo el espacio. Esto es un caso típico de proximidad sin presencia.

Relaciones sin contacto

Relaciones sin contacto
Relaciones sin contacto

Diariamente interactuamos con una variedad de personas en el estacionamiento, las copias, la cafetería, al teléfono vía whatsApp. Damos y solicitamos servicios sin conocer si quiera el nombre de aquellos con quienes interactuamos. Algunos ni siquiera miran a los ojos al atender u ofrecer el servicio. No tenemos tiempo para “perder” con introducciones, saludos. Trabajando en el banco en el área de sistemas era común tener conferencias telefónicas o enviar y recibir cantidades masivas de información vía correo electrónico. En la mayoría de los casos de personas que no conocíamos. La primera vez que les veíamos físicamente, era siempre incluso algo extraño mirar el rostro de la persona con que todos los días interactuamos vía correo sin saber quien es.

En las redes sociales se llegan a tener intercambios mas personales que ciertamente acercan a dos individuos sin que exista verdadero contacto. No sabemos los personales, los específicos:  familia, amigos, dirección. Pero existe un cierto nexo, cierta proximidad ideológica.

Familiaridad sin Sentimiento

Familiaridad sin sentimiento
Familiaridad sin sentimiento

En casi todos los ámbitos es común establecer algún tipo de barrera que protege nuestras auténticas emociones y sentimientos a fin de no sentirnos vulnerables. El orgullo y la necesidad de control nos hace evitar conexiones auténticas. Cada quien se rasca con sus uñas y cada quien resuelve sus problemas. Si alguna situación nos lastima, nos incomoda o afecta; pretendemos que no es así y nos limitamos a interacciones distantes que evitan ponernos en situación vulnerable. Nos alejamos de las personas que en nuestro concepto “nos defraudan” en lugar de acercarnos a dialogar y resolverlo. Evitamos decir: “te extraño”, “te necesito”, “me haces falta”.

Rutina sin Interioridad

Rutina sin interioridad
Rutina sin interioridad

Llevar a cabo una rutina de maratón desde el momento que nos levantamos hasta el momento que descansamos es el típico de Lunes a Viernes donde se espera ansiosamente el fin de semana, para respirar y vivir. En teoría respiramos y vivimos 365 días al año. Pero la vida parece esfumarse entre los dedos entre el cansancio y las obligaciones del trabajo y la casa. El día a día parece consumirnos hasta el punto en que de pronto se mira atrás y ya se ha ido la infancia, adolescencia, juventud, madurez, la vida.

Vivir aquí y ahora con consciencia plena, gratitud, energía enfocada nos ayuda a conectar y diluir la soledad.

Acción sin Sentido de Integración

Acción - integración
Acción – integración

Actuar con propósitos puramente personales es común. Es normal, pero en un punto debemos aprender a dar servicio, compartir. Cualquier don: amor, libertad, paz deben ser expansivos e integradores. En las primeras etapas del amor la pareja se vuelca en sí. Uno cien por ciento con el otro; en esta etapa se está gestando la conexión e integración. Cuando esta etapa se ha llevado a cabo esa pareja debe invariablemente compartir ;así algunos llegan a la boda, luego los hijos. El amor ya no es de dos es del grupo familiar y social al que pertenecemos. Todo logro éxito meta debe en un punto integrarse a una realidad y sentido de vida globales.

Es común encontrar personas “exitosas” a quienes invade la soledad. Algunos incluso afirman que el camino a la cima es un camino solitario y lo aceptan. La realidad es diferente.

Recursos sociales y/o espirituales para manejar la soledad

Recursos Espirituales
Recursos Espirituales

Podemos estar solteros pero no solos. Podemos enfrentar la soledad del divorcio, la desolación del lutoel desempleo también des-integra al individuo social y espiritualmente colocándole en posición de soledad ; incluso la soledad del liderazgo o el genio. Albert Einstein afirmó: “ser reconocido universalmente y estar tan solo.”

Auténtica intimidad y conexión es lo que necesitamos para diluir la soledad en nuestra vida. Echar mano de los recursos sociales y espirituales disponibles para ello es clave. Por fortuna estos recursos dependen del individuo y no de factores externos.

Introversión y Extroversión son recursos sociales integradores

Mi madre quedó huérfana en su infancia. Sufría depresiones que manejaba con espiritualidad magistral. ¿porqué se de esas depresiones?. Todos los miembros de una familia manejamos una química y una energía homogénea. Mientras estuve bajo el techo de mi madre. Ocasionalmente me invadía una sensación de soledad y abandono fuertes que no entendía de donde venían. Los recibía de mi madre. El día que dejé de vivir bajo su techo desapareció por completo y los periodos que estaba de viaje; lejos de ella desaparecían esos sentimientos inexplicables.  No puedo imaginar lo que significa para un pequeño perder a su madre y su padre, y depender de lo que los adultos decidan que debe hacerse con su vida.  Sin embargo ella era una persona alegre, social. Cantaba, reía, interactuaba con todo mundo. En un viaje a Chicago en el que me acompañó la encontré en gran plática con una persona en el lobby del hotel. Le dije: “mamá no entiende español” y ella me dijo: “cómo no lleva una hora sonriendo”. Yo soy por naturaleza introvertida, no me resulta fácil interactuar abiertamente con cualquier persona como lo hacía ella. Mis  profesiones y actividades productivas me han llevado a desarrollar estrategias de comunicación, pero siempre soy y seré reservada por naturaleza. Sin embargo cuando yo conecto con alguien a nivel personal mis conexiones son verdaderas y profundas. Puedo no ser el centro de la fiesta pero mi habilidad para hablar y conectar es un imán para las personas que simplemente se acercan a mi por lo grato de la conversación.  Una compañera de trabajo recientemente me habló por teléfono para comunicarme un problema con una reunión. La escuché con atención, percibí su angustia y le dije de la manera mas clara y tranquila posible las tres opciones que veía para resolverlo. Ella me dijo: “sentí mucha paz cuando hablé contigo, me tranquilizaste”. Era mi objetivo: hacerle ver que la escuchaba, entendía su angustia y buscaría con ella opciones  viables.  Así lo hicimos y no todas las opciones eran solución pero era lo que teníamos en las manos.

Por fortuna no todos necesitamos ser extrovertidos o introvertidos para conectar. Cada quien tiene un estilo y su estilo es valioso y funcional dentro de su ámbito.

Buscar intimidad auténtica, conexión de ser humano a ser humano nos ayuda a integrarnos

La consciencia de unidad con la fuente elimina toda soledad

Este es un recurso espiritual que fortalece en todo momento. Así como el cuerpo es uno y se compone de variedad de órganos, la familia es una y se compone de variedad de miembros, el país es uno y se compone de varios estados. Al nivel que nos vayamos hay partes de un todo. El todo universal materia energía al que pertenecemos es “parte de la fuente”. Conectar con una parte de ella nos integra al todo. Estamos conectados ineludiblemente, inevitablemente para bien y para mal. Cuando hay fallas en el nivel familiar podemos conectar o integrarnos al siguiente nivel. Siempre hay un nivel al que conectamos con fuerza para integrarnos al todo con armonía.

Incluso cuando no tenemos los recursos sociales por destierro, encierro, incapacidad contamos con la integración al todo universal a través de la esencia. La meditación, el silencio, el sentimiento auténticos nos conectan. Cuando pensamos fuertemente en alguien, ese alguien nos llama, nos escribe, nos sueña. No siempre lo hacemos consciente la rutina nos absorbe, nos ensarta en un flujo de haceres y de pronto el corazón nos llama a conectar con quienes nos importan.

El hacer consciente pensando en algún grupo social; los huérfanos, los enfermos, los desempleados realmente nos conecta en alma y cuerpo con la necesidad del otro. Nos hace uno en la búsqueda, en la lucha, en el desamparo. Ese estado mental donde nos preocupamos por el futuro desaparece al involucrarnos en el aquí y el ahora de una necesidad auténtica que nos trasciende. La conexión con el pasado no nos drena al saber que seguimos invariablemente conectados incluso con los que han fallecido a través de sus memorias, su legado, la consciencia de ellos en nosotros. La gratitud por haberles tenido.

Aislamiento no es soledad

Quisiera abordar este tema pero creo que vale para otro artículo. Sin embargo dejo en este solo el hecho que nos divide la piel del prójimo por alguna muy válida razón. Podemos ser parte de sin dejar de ser individuos independientes, y únicos. No diferentes; eso es tema también de otro articulo. Nuestro vocabulario nos arrastra a la soledad o nos integra al todo. Nos genera intimidad o soledad. Podemos y merecemos nuestro espacio y nuestro tiempo. Como introvertida se que el tiempo a solas me ayuda a recargar mente-alma y cuerpo. Pero no solo los introvertidos valoramos el espacio vital. Cualquier mujer con hijos entiende y valora el “privilegio” de ir al baño en silencio, a solas y en paz.

BESOS

 

Sanders, J. (1990). Fancing Lonelines (1st ed., p. 157). East Sussex, Gran Bretaña: Highland Books.

Posted on: 24 Agosto, 2015, by : gracielavaldezvera
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