Si estás en redes sociales agradece a Dios tener una vida

En el proceso de generación de ideas para escribir en el blog. Me surgieron por lo menos 3 diferentes temas; todos relacionados con la generación de contenidos. No sé realmente si el día de hoy quedará listo este artículo. Pero al ver mi lista de pendientes es el primero que me salta a la vista para ser atendido. Un tema que trataré en otro artículo es el desgaste mental que implica la creación de contenidos.

Por lo pronto solo viene al caso mencionar que la generación de contenidos para un blog toma tiempo, energía, estrategia. El esfuerzo es muy grande y los resultados son muy lentos a todo nivel. Si tomamos horas, días, semanas estructurando un artículo puede resultar totalmente des motivante encontrar lánguida respuesta de la comunidad en redes sociales.

Redes Sociales
Redes Sociales

La vida nos saca de la virtualidad y con ello recuperamos objetividad

Tener una vida entera que te da las satisfacciones que no dan los números de las métricas de redes sociales te hace agradecer no depender de ello para tu existencia.  Los números o resultados de redes sociales toman tiempo, trabajo, horas, días, meses, años. Mientras eso da su fruto el resto de la vida sigue y no podemos detenerla; por fortuna. ¿Qué importa si nos siguieron 5 o 100 personas cuando contamos con un grupo de amigos cercanos; cualesquiera que sea el número?. Con esos amigos(as) podemos interactuar cambiar opiniones independientemente de seguimientos +1, likes etc. Un día hay una súper respuesta, otro día ninguna o muy poca. Pero en la vida real tenemos una familia, amigos, compañeros de trabajo que día a día nos saludan, compartimos, convivimos. Sin presión de likes, de visitas, de números de aquí o allá.

Las métricas son importantes para monitorear el progreso. Pero el resultado nunca está en función directa al esfuerzo o el tiempo invertido. En ocasiones una acción o actividad que hiciste en algún momento te resulta meses después. Recuerdo un fin de semana que ni si quiera me conecté a las redes. Recibí un mensaje en el celular de Slideshare diciéndome que una de mis publicaciones había tenido mas de mil visitas y terminaba: “You must be doing something right keep doing it!”/(Debes estar haciendo algo bien, continua así).  No había hecho nada realmente esos días. Entré al Slideshare y el contador no reflejaba esos números que me reportaban. Como sea es grato el mensaje/aplauso/apapacho. Días después leyendo el Twitter de uno de mis contactos vi que él había compartido mi diapositiva. Entonces entendí el mensaje que había recibido. Se lo debía a mi contacto de Twitter.

En las redes es fácil obsesionarse con los números. Es una bendición tener algo que nos haga voltear a ver hacia otro lado y encontrar otros aspectos de la vida que nunca debemos dejar de lado. No se si es ironía o así funcionan las redes; pero varios de los días que reportaron más visitas fueron aquellos donde no estuve conectada para nada.

Entender que no somos un número sino individuos íntegros con una vida plena y una realidad fuera de la virtualidad nos ayuda a soltar las métricas y hacer lo que nos toca con desapego.  Depender del seguimiento, de la respuesta a las publicaciones, de la aceptación a lo que compartimos sería esclavizarte

La vida limita el tiempo virtual

En el ámbito editorial tenía una compañera de trabajo que escribía en su agenda todas las cosas que le gustaría hacer cuando tuviera tiempo. Nunca lo tenía con la cantidad de trabajo. Yo le llamaba a su agenda su vida virtual. El trabajo nunca termina, más aún cuando somos nosotros quienes administramos el tiempo. Con frecuencia decimos: “nada más termino esto” y al terminar eso seguimos con otra cosa y así. Mis hijas no me dan tregua. Tienen la gracia de comer todos los días, de ir a la escuela y hacer tareas. Eso me obliga a llevar una rutina de actividades con ellas de modo que el tiempo para las redes sociales debe esparcirse a lo largo del día durante pequeños momentos. Las interrupciones nos ayudan a aclarar las ideas para escribir, a re-organizar los contenidos. Después de un paréntesis siempre se tiene una visión diferente.

Sin percatarnos del tiempo podemos estar frente al monitor horas y horas de vida. Pero de la vida lo importante es vivir. Es bello tener a dónde voltear la mirada y encontrar algo grato para nuestros ojos. Como mamá obvio lo primero que viene a mis ojos son mis pequeñas. La de 2 años diciendo: mamá estoy ganota. Nada más tierno que un pequeño diciendo que es “gane”, que una joven quinceañera preguntando si no le hace verse muy grande su arreglo (si seguro se verá como de 18). Veo la imagen de mi chiquita diciendo: “yo solita mama”. Insiste en vestirse sola: se pone los zapatos alrevés, el pantalón retorcido y la blusa enrollada y se muestra orgullosa porque lo logró. Ninguna métrica en la pantalla sustituye esos momentos de vida auténtica.

La vida es lo que da sentido real a las redes sociales

No debemos perder el foco de que las redes sociales son una herramienta. La vida es en realidad el objetivo, meta, móvil de nuestras acciones. Las redes sociales mueven e impulsan actividades de la vida diaria dándoles un sentido productivo. Pero de ninguna manera sustituyen una verdadera familia, auténticos amigos, comunicación cara a cara, colaboración mano a mano. Las redes sociales pueden acortar distancias, proyectar nuestros intereses y darles mayor alcance. Pero no sustituyen ni satisfacen los deseos del alma.

En cuestión de Marca Personal ninguna actividad que se centre al cien por ciento en redes sociales puede posicionar una marca. Se requieren eventos en vivo, contactos cara a cara, acciones con manos a la obra que generen dinero, productos, relaciones, bienestar. (Tomo nota; porque a propósito de esto me viene a la mente un artículo de las acciones fuera de la red que posicionan una Marca Personal)

La vida y las redes sociales en un punto siempre convergen

Hablando de transparencia, de huella digital y de Marca Personal. Vida y redes sociales en algún punto convergen. Los eventos, los grupos, los contactos reales impulsan las redes y afianzan el trabajo en ellas. Ya no existe una sin la otra pese a lo que queramos pensar. Todos tenemos la parte virtual y todos tenemos la parte real. Los que creen que se salvan de la “virtualidad” porque no tienen perfiles en redes sociales. Se equivocan, su huella digital está rastreada con las “cookies”, los buscadores, el uso de su tarjeta, la cuenta de correo electrónico y los trámites que llevan a cabo en oficinas de gobierno.

Por su puesto yo promuevo el uso de las redes sociales con fines productivos, pero al mismo tiempo promuevo la integración de una vida plena que dé dirección y sentido a las redes sociales. No nos ponemos la máscara del profesionista frente al monitor. En mi caso soy mujer y madre, soy mujer profesionista, soy simplemente mujer, compañera, amiga, esposa. Todo lo que somos va con nostros en las redes. Toda nuestra vida que por fortuna no se hace a un lado por el uso de las redes.

 

 

Posted on: 5 Marzo, 2015, by : gracielavaldezvera
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