¿Quieres dejar huella en alguien por muchos años?

Un tipo de marca personal
Un tipo de marca personal

Cada quien tiene un sello, una forma de ser, de interactuar, de vivir. Hay un tipo de Marca Personal que ha existido siempre y seguirá existiendo dentro y fuera de las redes sociales que es ese “feeling” que dejamos en el camino a través de la vida con todos aquellos con quienes interactuamos de una manera u otra.

En mi artículo sobre la influencia y el impacto en la vida de los otros  comenté como alguien que no conocía me inspiró por solo verle a incursionar en la docencia. No usó redes sociales para influir en mí. No comenté ¿cuál fue ese sentimiento que inspiró o porqué me movió a ello?. Era una imagen de energía, vitalidad y alegria aunado al profesionalismo. Tengo varios artículos que explican como la sola imagen comunica; el no saber o estar conscientes de ello puede hacer que seamos mal percibidos. La asertividad en la comunicación depende mucho de nuestro auto-concepto, por otro lado de la imagen, las interacciones y los conceptos del inter-locutor. Esta última parte no está en nuestras manos. Debemos enfocarnos en lo que efectivamente podemos controlar.

El trato, gentileza, indiferencia, rudeza

Hay personas con quienes podemos interactuar por segundos de manera casual en la fila de un banco, en un servicio público, en un escritorio o ventanilla de atención al público y tal vez recordar por muchos años. Me viene a la mente un empleado de la Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios  de la UNAM. Durante 3 años hice un proceso de revalidación de nivel medio superior del IPN para poder estudiar una licenciatura en la UNAM. El hombre en cuestión era muy grosero, mal encarado, tenía mal aliento y parecía disfrutar dando respuestas a extranjeros y gente en general diciendo: “regresa el año que entra, te falta una fotografía.”. Después de 5 años haciendo trámites conforme a todas sus estipulaciones; mal organizadas, mal estructuradas. El hombre me dijo un poco en secreto: “si vienes de politécnico, nunca se te va dar entrada a UNAM; es política”. Es más fácil que vuelvas a estudiar la prepa y continues a que revalides tus estudios en Politécnico. Debo decir que le agradezco porque me veía cada año seguir todo el procedimiento y sabía que estaría dispuesta a hacerlo mil veces si tuviera que ser. Me ahorró tiempo de vida su franqueza. Por rudo y desagradable que fue el trato y ser testigo de su auténtica crueldad con muchos extranjeros yo nunca olvidaré el favor que me hizo su “confidencia a petit comité”.

Regresé al Politécnico y aquí tengo otra figura que tampoco olvidaré. El entonces Director General del Politécnico debía autorizar mi activación como estudiante, pues al cabo de varios años sin estudiar somos dados de baja. Estuve en su oficina varios días, muchas horas esperando. El día que decidió atenderme; me comunicaron muy temprano que ese día sería atendida por “su majestad”. El señor salió de su oficina numerosas ocasiones durante el día. Yo en la sala de espera; apenas me movía para ir al baño porque no quería arriesgarme a no estar cuando me llamara. Cada vez que salía volteaba a ver a la sala de espera; me miraba con un poco de burla y desprecio y continuaba su camino. Cinco minutos antes de terminar su jornada laboral le indicó a su secretaria que me hiciera pasar. Tenía mi caso descrito; sabía a lo que iba y las razones por las cuales había dejado de estudiar y ahora quería re-incorporarme. Me lo preguntó nuevamente; se lo volví a explicar y su respuesta fue: “No tienes ninguna oportunidad, después de los años que haz dejado de estudiar, no vas a recordar nada y vas a reprobar. Puedes seguir como oyente; si tu quieres. No lo podemos evitar, pero te aseguro que nunca terminarás ninguna carrera. No te vas a titular y no vas a hacer nada. Adiós”. Palabras como esas nunca se olvidan. Me he acordado de él muchas veces por muchos años. Por su puesto el día que recibí mi título sentí el impulso de buscarlo para restregarselo en la cara. Pero luego pensé que no valía la pena invertir un segundo de mi tiempo en algo así.

¿De que manera queremos o esperamos ser recordados?. ¿Por lo que hicimos?, ¿Por lo que dijimos?, ¿Por lo que fuimos?. ¿Por lo que no fuimos o hicimos?

Debo poner en balance aquí y comentar una triste imagen que quedó de mí en algunos alumnos de Ingeniería Mecánica Eléctrica. A los 19 años daba clases a grupos de 50 futuros ingenieros. En alguna ocasión alguno me declaró su afecto. Yo por lógica, ética tenía decidido no relacionarme con ningún alumno de esa institución. Si soy honesta tenía miedo de que estuvieran simplemente apostando y jugando a ver quien conseguía algo con la Miss. Profesionalmente quería ser tomada en serio y siendo tan joven, tan frágil debía protegerme tras una imagen de extrema seriedad.  No aceptaba flores, no aceptaba regalos. Recuerdo un chico comentarle a otro: “es fría como el hielo, te puede partir el corazón y no se inmuta.” 

Los años nos van enseñando nadie tiene obligación de corresponder al afecto. Solo  podemos y debemos ser gentiles. La sonrisa no nos hace débiles y la vunerabilidad nos fortalece. Nuestra presencia, trato, rudeza o gentileza pueden dejar huella por muchos años en las personas.

Hay piropos memorables

Uno de mis asistentes que colaboró conmigo hace muchos años me dijo un día: “puedes hacer grata y especial la vida de quienes te ven solo por elegir dedicar 10 minutos más a tu persona.” Creo que hablábamos del tiempo que es considerado razonable dedicar al arreglo personal todos los días. Por alguna razón recuerdo esto y lo uno a los siguientes piropos porque, efectivamente recibir piropos es darse cuenta que nuestra presencia, apariencia, resulta grata inspiradora a alguien.

Los piropos los guarda uno en el corazón y vienen muy a modo cuando nos sentimos inseguros(as), tristes, solos. Esas lindas palabras que alguien un día nos dijo de corazón y nos alegraron el día o el momento. Vuelven a salvarnos un poquito  la existencia.

Mira ¡que linda es!

Dos chicos caminaban hacia mí por la acera y uno le dice al otro: “Mira que linda es!”. El otro responde indiferente, no es ella, es su maquillaje. El otro insiste: “No es ella”. El amigo replica: “si le quitas el pinche maquillaje no se ve igual”. El primero ya molesto responde: “Si le pones ese maquillaje a tu pinche hermana no se ve igual, es ella!”.

¡Ya salió el sol!

En un día nublado y lluvioso paso por una tiendita y el chico que atiende el mostrador le grita a su compañero: “ya salió el sol”.

¡Que bonitos huaraches!

Turisteando en Chihuaha con una amiga de la Universidad encontramos a 2 chicos que nos hacen la plática y de pronto uno de ellos espeta: “Que bonitos huaraches!”, pero no miraba mis huaraches.

El más memorable fue mudo

Un día soleado; saliendo de la clase de cultura de belleza y camino al salón de belleza donde trabajaba. Sin gota de maquillaje, el cabello aún húmedo por las prácticas en la academia chino y algo alborotado. Llevaba un vestido blanco de manta, unos huaraches y un morral con mis utensilios. Recuerdo que me sentía la mujer más feliz del mundo y caminaba con una sonrisa que me salía del alma. Al entrar a una calle ví a un chico entrar a la misma calle por el lado opuesto. Al verme dejó de caminar y se detuvo solo para verme. Yo seguí caminando igual ya más cerca de él  me inquietó un poco verlo ahí parado mirándome. Pero cuando vi su cara tenía una sonrisa y una expresión nada amenazantes, parecía realmente disfrutar verme. Pasé a su lado, sonrió plenamente y continuó su camino.  Fue muy extraño pero halagador sin duda.

El ejemplo de vida

Huella en el camino
Huella en el camino

En el buen o en el mal sentido supongo todos hemos sabido de alguien que nos hace pensar o sentir. Ojalá mi vida sea algún día así, o por el contrario. Dios quiera que yo nunca haga algo así. He conocido gente con poder e influencia y he conocido gente muy humilde y necesitada. De todos podemos aprender mucho. De ambos hay cosas impresionantes en el buen sentido y lamentables también. La vida es un continuo crecer, aprender, desarrollarse, compartir. Justo en esa dinámica es que nos convertimos con suerte en la mejor versión de nosotros mismos.

Hay actitudes, miradas, palabras que pueden quedar en nosotros para el resto de nuestras vidas. Contínuamente hablo del valor de una sonrisa, siempre enfatizo lo valioso de la energía que transmitimos  además de la intención detrás de los mensajes que emitimos. Todo el conjunto hacen el sello de nuestra marca personal. El todo es lo que la gente recordará de nosotros. Lo que dejamos y/o compartimos son nuestra huella en el camino.

 

 

Posted on: 23 Febrero, 2015, by : gracielavaldezvera
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