¿Qué nos mueve? ¿la certeza o la duda, el miedo o la confianza…?

Todo lo que hacemos tiene un móvil. En teoría para nosotros conocido, suele suceder que tratamos de esconder tan bien nuestro verdadero yo que en un momento podemos incluso engañarnos a nosotros mismos. Podemos buscar la riqueza por miedo a la pobreza, o por amor a la generosidad. Podemos buscar el amor por egoísmo, o por donación y sentido de vida. No queremos estar solos, queremos ser apreciados, tenemos carencias que tratamos de suplir.

El móvil determina las respuestas

El intelecto nos confunde
El intelecto nos confunde

Puede ser o no claro para nosotros pero si no obtenemos los resultados deseados sino justo lo que queremos evitar. Lo mas seguro es que el móvil no es el correcto. El miedo, la duda, la desesperación irradian y nos llevan a tomar decisiones de manera acelerada. Nos obligan a protegernos mas que a abrirnos y dejamos de conectar con la parte auténtica del otro. No se trata de evitar el miedo si ante una crisis es justamente lo que alertará todos nuestros sentidos para salir de ella. No se trata de fingir control absoluto y pretender que no tenemos miedo. En mi artículo ¿Qué nunca soltar en medio de la crisis? comento la necesidad de mantener la calma y controlarse pero no es el pretender no tener miedo, pretender que todo está bien y comento una situación personal con mi hija mayor. Por su puesto tenía miedo, pero en ese momento necesitaba respuesta del sentido mas que la emoción. Actué con la mejor claridad que pude, con prontitud y mi hija pronto estuvo cierta que estaría bien porque veía no solo a su madre sino una serie de acciones encaminadas a su bienestar.

En otra ocasión tuve un problema fuerte con mi esposo, realmente nos estaba afectando. No parecíamos encontrar solución. Cuando me dí cuenta que mi móvil era el miedo en lugar del amor; encontré los medios y obtuvimos mejores respuestas.

No cuentan las mejores intenciones sino los mejores sentimientos

 

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Conozco un número importante de personas brillantes que con las mejores intenciones del mundo reciben los peores resultados y el único elemento clave es el auténtico sentimiento hacia el prójimo. El solo hecho de pensar que alguien debería o no… tal o cual cosa; independientemente de que lo digamos o no. Es percibido por el individuo. Lo decimos con gestos, miradas, entonación, lenguaje corporal o mera vibra. Quien juzga mucho se le ve en el rostro, y recibe igualmente juicios duros hacia su persona. No estamos conscientes de lo mucho que nuestros “pensamientos” transmiten. Creemos que el hecho de no verbalizar los juicios, los mantienen en  el anonimato. Nos equivocamos, realmente debemos transmitir “aceptación”, “comprensión”, “amor”. Entonces recibiremos lo mismo invariablemente.  Nos es muy difícil dejar de “juzgar” y “aceptar” a los otros y sus conductas. Cada quien tiene sus razones para hacer lo que hace, pensar como piensa, actuar como actúa. No lo hace correcto, pero no somos nosotros quien debemos juzgarlo. No está en nuestras manos y realmente si queremos ayudar a mejorar la conducta de cualquier persona. El primer paso es aceptarle tal cual.

La autenticidad mueve mas que el idealismo

 

En la desesperación podemos conectar mucho mas que en el control y sobriedad absolutos.  No es que la maraña de nervios suplique y obtenga respuestas. Es que mostrar una auténtica necesidad y verdadera vulnerabilidad conecta con la “humanidad” de muchos que hayan pasado o entiendan la realidad que se plantea. Pensamos que debemos pretender tener todas las respuestas, tener control absoluto, pero declararse ignorante y débil ante una situación genera mucho mas confianza que pretender no estar afectado (a). Cuando tocamos con pared y no tenemos mas que la verdad llana y la soltamos, obtenemos mucho mejor respuesta, respeto y auténtica conexión con el otro. Decir: “no se, no entiendo, temo” nos coloca en le plano humano real. Esto no quiere decir que hayamos perdido el control, incluso puede ayudarnos a recuperar la calma. Nos quita la presión de tener que conocer la solución ideal. Nos pone en posibilidad de encontrarla en conjunto y recibir la ayuda necesaria.

Se habla mucho de ser nosotros mismos, pero se piensa que en momentos de crisis hay que siempre guardarse la parte mas humana y mostrar la “ideal”. El ser auténticos va a todos los niveles, con un respectivo plan estratégico. No mostramos todas nuestras realidades a todo mundo en todo momento. Sabemos que existe la parte “privada” que debe siempre respetarse. No es tan fácil definir lo que se puede o debe compartir y lo que se debe mantener en privado. Lo cierto es que lo que sea que se haya decidido compartir, debe ser “real” y no una “fachada”.  No nos hace ningún favor y no nos lleva a ningún lado que valga realmente la pena.

Móvil erróneo auténtico

 

decisión y primer paso
El camino correcto hace sentido en mente-alma y cuerpo

Tener hambre y desear subsistir es un auténtico móvil. ¿Porqué podría ser erróneo?. Nos puede llevar a poner nuestra necesidad por encima de la necesidad del otro. Este punto lo hace erróneo aun que sea auténtico. Los miedos mueven nuestra vida, y son necesarios para protegernos y ayudarnos a subsistir. Pero solo un móvil auténtico nos pone en el camino correcto, nos da sentido de vida y nos conecta con todo lo que necesitamos dentro y fuera para concretar. En la paz y la confianza tomamos mejores decisiones que en la desesperación y la duda. El amor nos ilumina mas que el miedo.  

No vamos a negar, esconder o pretender no tener móviles “erróneos”. Corazón mente y cuerpo deben conectar con coherencia en una sola dirección. Si pensamos; creo que esto esta mal pero no tengo remedio. Estamos rompiendo interiormente con la unidad integral de nuestro ser. Nos estamos dejando mover por las razones equivocadas y nos atrapamos en un camino que no nos lleva a donde queremos o deseamos estar. Lo correcto se piensa, se siente, se vive con todo y nos da el resultado que esperamos. No de manera inmediata, pero siempre recibimos justo lo que esperamos.

No me puedo engañar a mi mismo(a). Si interiormente no siento luz, alegría, paz. No estoy donde debo estar, no hago lo que debo hacer y mas vale que tome acción en el sentido necesario si quiero resultados favorables. De otro modo puedo pasar años sin realmente lograr nada o pero aún, logrando mucho y no sintiendo nada.

El móvil correcto hace sentido en nuestras vidas

Los demás pueden entender, creer, pensar lo que sea. Nosotros podemos parecer totalmente perdidos o fuera de foco para muchos. Mis cinco años de bohemia que para muchos fueron “años perdidos”. No los cambiaría por nada del mundo y siguen siendo mi riqueza interior, mi fuerza, mi luz. Sabía que tarde o temprano “debía retomar” la cordura que todos esperaban. Confieso a veces me preocupaba pensar que no podría concretar la carrera. Me fue muy difícil regresar “al redil”. Pero está en mi naturaleza ñoña, sigo siendo singularmente rebelde; atípica. Cualesquiera que sea el derroteo de nuestra vida, cualesquiera que sea el llamado del corazón. Hay un sentido de ser que no podemos ignorar. No estoy invitando a romper esquemas. Podemos dentro de los mismos esquemas re-estructurar nuestras prioridades. No hace falta cambiar la vida o ponerla de cabeza. Muchas veces es simplemente necesario volver a elegir lo que hemos elegido, ya con plena consciencia de ello. Solo eso hace una gran diferencia en el camino, en los medios y las respuestas que obtenemos.

El auténtico amor, la pasión, la confianza, la luz son siempre móviles confiables. Debemos sin embargo estar conscientes que no siempre sabemos lo que son auténtico amor, la verdadera pasión, la confianza y la luz. Ante cualquier duda, la meditación y la oración son siempre una ayuda.

 

BESOS

 

Posted on: 17 Agosto, 2015, by : gracielavaldezvera
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