No trabajo por dinero lo hago por servicio y sentido de vida

Por su puesto todo trabajo requiere una remuneración económica acorde con el servicio. Nadie debe trabajar gratuitamente. Pero el sentido del trabajo equivocadamente se piensa que es la subsistencia. Nuestra subsistencia no está en el trabajo. Pensar así arrebata de nuestras manos misión, sentido y capacidad de sobrevivencia.

Mi trabajo es encontrar oportunidades resolver problemas
Mi trabajo es encontrar oportunidades resolver problemas

El hombre a lo largo de la historia ha demostrado capacidad de sobrevivencia. Es una característica con la que nacemos. Tenemos la capacidad de satisfacer nuestras necesidades elementales de vida: comida, techo, vestido. El no estar satisfechos con el resultado es otra historia.

Aquí un buen artículo que brevemente comenta  el resultado de la lucha del hombre por la supervivencia a lo largo de la historia. Los hombres de las cavernas no salían a buscar trabajo, ni tenían redes sociales. Los grupos sociales siempre se han hecho como medio de sobrevivencia, pues nos dan fuerza y sentido de vida. En un grupo social cada quien toma roles, algunos los asumen y cumplen con maestría, mientras otros con cierta dificultad.

El trabajo nos integra a una comunidad

Hoy como hace muchos años identificar una necesidad que nuestras habilidades pueden atender y asumirla como misión, es el verdadero sentido del trabajo. La cuestión económica productiva es el resultado de un buen trabajo. Quien tiene algo que aportar y lo hace con los recursos a la mano existentes y convicción firme de los beneficios de su aportación recibe eco de la comunidad. El trueque, el dinero y la acumulación del mismo vinieron más adelante y empezaron a usarse como diferenciadores de estatus y poder.

Antes el estatus y el poder se demostraba con los saberes puestos en marcha con resultados efectivos. Así estaban los mercaderes, los sacerdotes, los reyes con batallas ganadas. Hoy libramos batallas todos los días en pequeñas regiones; nuestro escritorio y nuestro más grande adversario… nosotros mismos. Hoy quien encuentre el camino al interior para librar las luchas con nosotros mismos y sepa transmitirlo  a los demás recibe respuesta de la comunidad.

No hay batalla que se libre en soledad.  Como seres sociales que somos, encontramos fuerza aún en la distante compañía. Un perfecto desconocido puede convertirse en el más cercano compañero de lucha al inspirar nuestras propias luchas y mostrar desde la distancia el poder de la posibilidad

El trabajo nos convierte en la mejor versión de nosotros mismos

La energía, la convicción y la pasión no son conceptos que vienen de un coco wash psicológico, espiritual, moral o social. Es la voluntad interior que resulta de apostarle a un ideal, de estar plenamente comprometidos con el mismo y poner todas las capacidades a su servicio. En la consecución de dicho ideal descubrimos resiliencia, hacemos lo in-hacible, identificamos camaradas de lucha que nos hacen fuertes en el camino. Nos sostenemos de la más ligera esperanza; el éxito de uno es la inspiración de miles y en nombre de eso nos movemos. El que liderea, asume responsabilidad por los que vienen, la toma en sus hombros y la levanta con fuerza, busca tener alcance y llegar a donde es necesario.

Ningún poder viene o nace de nosotros sino de la comunidad y la misión. Nada nos fortalece más que alguien que crea en nosotros, nada nos da más sentido que alguien que espera de nosotros solución, luz y respuesta. Así la madre para sus hijos, el padre para el hogar, el empresario para los subordinados, el maestro para los estudiantes, el doctor para los enfermos. Todos en algún momento somos madre, padre, doctor, maestro(a) para alguien que confía, que espera, que sigue. Eso nos obliga siempre a crecer, a asumir responsabilidad, a resolver y dar luz a los que amamos y a todos los que gusten andar el camino por nosotros marcado.

La felicidad, la satisfacción y el éxito no están determinados por referentes externos

Nada que venga de fuera cambia nuestro interior, igual que nada que pueda afectar nuestro exterior puede alterar nuestro interior. El mundo puede caerse a pedazos y nosotros seguir en una pieza si nuestro interior es firme. Por el contrario puede haber abundancia de satisfactores, prestigio y bonanza e interiormente sentirse vacíos. El dolor, el cansancio, el miedo, la duda existen y el objetivo no es librarnos de ellos, negarlos, apagarlos. Existen con un sentido real para nuestra vida. Nos dan mensajes para ajustar el camino, hacer una pausa, cuestionar un poco, re estructurar el pan. Ni el aplauso, ni la cantidad de logros, el monto de lo acumulado dan sentido a nuestra vida y acciones. Puede haber felicidad en lo más elemental, en la sencillez, en la modestia, en la nada. La paz, la felicidad y el éxito son riqueza interior que no resulta de ningún factor externo a nosotros.

A mayores bendiciones mayor responsabilidad

Sea que nos resulte claro o no; gozamos de una cantidad in-numberable de bendiciones en el día a día. El cuerpo, la salud, la inteligencia son dones que puestos al servicio de la vida nos llenan de riqueza invaluable. Una mujer que da su cuerpo para la gestación y su vida para la educación y formación de sus hijos recibe instinto, valor, inteligencia, destrezas que desconocía que existían en ella. Así con cualquier misión, la del doctor, la del empresario, la del maestro. Somos responsables de la esperanza, del amor, de la alegría, del bienestar y la lucha. Ese es el sentido del trabajo y esa es la misión cualesquiera que se haya tomado. Si además de un cuerpo funcional, salud, inteligencia tenemos una familia, una educación, techo y ciertas habilidades. Es nuestra responsabilidad ponerlas a funcionar en lugar de enterrarlas en nuestros miedos, tristezas y dudas.

Sentido de Vida
Sentido de Vida

Somos mucho más de lo que un trabajo puede determinar

Nuestras competencias y habilidades no están determinadas por el trabajo, el puesto o la actividad productiva que llevemos acabo. Somos un proyecto de vida en proceso encaminado a la perfección en todo sentido y hay aún mucho por dar y hacer en miles de áreas. Tomar una en nuestras manos y llevarla con maestría, al lado de un grupo que hace lo propio con sus áreas respectivas, nos convierte en lo que ha de ser. Personas íntegras, plenas, fuertes.

ABRAZOS

Una reflexión  de Marie Forleo con respecto al trabajo