Maximiza los resultados de tu entrenamiento con atención a estos detalles

He visto a muchas personas con bastante disciplina en sus rutinas de ejercicio y o dietas (en turno) que  no obtienen el resultado que dicha disciplina demandaría. En varios casos he podido identificar pequeños cosas que al final hacen una “gran diferencia” en el resultado. Por principio de cuentas hay que entender algunos conceptos clave sobre las adaptaciones fisiológicas al entrenamiento.

Maximiza resultados
Maximiza resultados
  • Cada persona responde de manera diferente a un mismo programa. Se requieren programas individuales para atender necesidades específicas. Si tomamos el entrenamiento de la revista tal o cual. Del artista de moda no nos garantiza que obtendremos el mismo resultado
  • La magnitud de la mejora fisiológica o del rendimiento se relaciona con la genética. Tenemos una morfología corporal que no cambia no importa cuanto ejercicio y/o dieta hagamos. La manzana nunca se verá como pera. No hacemos ejercicio para dejar de ser lo que somos sino para potenciar al máximo nuestra energía, vitalidad y salud.
  • El entrenamiento para conseguir el máximo rendimiento es diferente al entrenamiento para conseguir un buen estado de salud y de acondicionamiento general. En el primer caso se requiere intensidad, frecuencia y volumen de entrenamiento más alto que el ejercicio para salud. Cualquier prescripción de ejercicio debe mantener equilibrio para integrar in programa de acondicionamiento total. No hacemos solo pierna y abdomen porque son nuestra obsesión, o no trabajamos solo glúteo y pecho.
  • El entrenamiento tiene un componente psicológico que no debe ser olvidado. Cada individuo responde diferente ante el estress y las variedades del mismo.

Dicho y comprendido lo anterior pasemos a los detalles que hacen GRAN DIFERENCIA.

Dieta

Buenavida2

Cualquier sistema de alimentación es una dieta. Muchos conciben la dieta como la privación de algún alimento en nuestra ingesta diaria. Muchas personas “se arman su propia dieta y deciden dejar de comer: pan, azúcar, refresco… etc.”. Por lo general evitar un alimento nos genera ansiedad por dicho alimento. Hay personas que “viven a dieta” limitándose de x y z cosas. Unas muy drásticas deciden eliminar el desayuno, o eliminar la comida, o comer una ensalada o una lata de aún religiosamente todos los días.

Toda dieta debe cubrir las necesidades de nuestro sistema basal que es el valor mínimo de energía para la subsistencia de las células en estado de reposo total y a una temperatura ambiente constante manteniendo las funciones vitales, tales como la respiración, el metabolismo, la circulación y la temperatura corporal adecuada durante 24 horas.

Las necesidades del sistema basal cambian dependiendo de la edad, el género, la estatura y el nivel de actividad física. Si damos a nuestro cuerpo menos de lo que necesita para su sistema basal estamos alterando nuestro metabolismo. El cuerpo es sabio y se adapta a lo que le damos para cumplir con funciones vitales. Si damos muy poco y exigimos al cuerpo funcionar como si nada. El cuerpo tiende a “guardar” para poder subsistir.  Quienes “viven” a dieta han alentado su metabolismo y por ello comen cualquier cosita y suben de peso porque le han enseñado a su cuerpo a “almacenar” por tantas limitaciones que le imponen.

Una buena dieta debe ser variada, suficiente. Hace poco vino a consulta un caballero. Sorpendido me informó que sus estudios médicos le indicaron que tenía daños en el hígado y debía desintoxicar su organismo; por lo que me pedía un tratamiento desintoxicante. Me explicó en lo que basaba su dieta: creía comer muy sano comiendo Suchi casi todos los días y una ensalada todas las mañanas. Redujo el consumo de carne al mínimo por 4 años. Resultado una terrible descompensación en su organismo, daños irreversibles en su salud. Todo el tiempo se sentía cansado y creía que estaba enfermo del corazón. Otro colega en uno de mis varios trabajos estuvo a punto de un infarto. No se explicaba porqué si cocinaba todo con aceite de olivo y le ponía a todo aceite de olivo para cuidar su corazón, justo le produjo el efecto contrario. El huevo es muy buen alimento, pero no podemos comerlo todos los días. Cualquier alimento por excelente que sea no puede ser la base de nuestra dieta.

Por rutina y facilitar nuestro día a día, nos agarramos café y donas todos los días o leche y galletas, o unas enchiladas verdes. Lo que gusten y manden. El cuerpo necesita variedad.

  1. No limitar los alimentos cuidar las porciones y variar siempre
  2. Adoptar un nuevo sistema alimenticio Si estamos haciendo el esfuerzo con una dieta” no esto no aquello” establecida por un nutriólogo. Para maximizar el esfuerzo hay que aprender del sistema de alimentación y adoptar lo que nos sea posible. No se trata de “estar a dieta un mes” para entrar al vestido y regresar a los hábitos de siempre. Esto solo nos da rebote y rebote que al final puede incluso afectar la tiroides.
  3. Complementar la dieta con un sistema de actividad física. No tiene que ser ejercicio maratónico. Una simple caminata es suficiente, pero hay que complementar la alimentación con actividad física. Si de entrada como mencionamos arriba no cambiamos el cuerpo ni con todo el ejercicio del mundo. Tampoco cambia el cuerpo con un sistema de alimentación. La mezcla de ambos tiene como objetivo fortalecer nuestro sistema no modificarlo.

 

Cosmiatria

Cosmiatría
Cosmiatría

Es un área de la dermatología encargada de agrupar técnicas cosméticas para darle armonía al cuerpo y rostro. Las cremas, las envolturas, los masajes, las terapias alternativas como flores de bach, aromaterapia, musicoterapia, hidroterapia, son un gran apoyo e igualmente. Cada persona dependiendo de su genética, personalidad y morfología reacciona de manera diferente  a los productos y tratamientos. Pero siempre de manera positiva cuando se complementan con la alimentación y el ejercicio. Hay cosas elementales de la cosmiatría que podemos aplicar en el baño, en nuestra rutina de limpieza después del entrenamiento.

  1. Agua fría después del entrenamiento. Una compañera que entrena todos los días con disciplina, desconozco su sistema de alimentación, pero después del entrenamiento he entrado en varias ocasiones en la regadera después de ella y usa agua no caliente sino lo que le sigue: hirviendo. El agua fría reafirma los músculos relaja los nervios y activa la quema de grasa en el cuerpo para generar calor. Quien después del entrenamiento usa agua caliente no tiene el mismo efecto reafirmante. El agua caliente relaja los músculos (los hace gelatinosos) y tensa los nervios. El agua no tiene que ser helada, pero se puede iniciar con una temperatura media y en el último enjuague bajar la temperatura.
  2. Una crema apropiada al cuerpo. Las cremas re-afirmantes, anticelulíticas, anti-estrías, hidratantes realmente hacen una diferencia en la piel si se usan con constancia. Se puede usar una crema reductora antes del entrenamiento y una re-afirmante después del baño.
  3. Para maximizar el resultado una sola instrucción. Si quieren que el cuerpo reduzca y afirme al mismo tiempo se a lenta el proceso. Debemos concentrarnos primero en reducir y llegado al peso esperado concentrarnos en re-afirmar. Cuando ya se tiene el peso deseado se puede usar la reducción localizada: (cintura, brazos, papada) y la reafirmación igualmente localizada (pecho, pierna)

 

Entrenamiento

Entrenamiento
Entrenamiento

Finalmente un entrenamiento busca la mejora sistemática y progresiva de las capacidades físicas del sujeto. La correcta planificación del entrenamiento debe considerar: características individuales del sujeto, tiempo disponible, objetivos.

Siempre debe haber una valoración del estado de salud a fin de identificar la existencia o no de riesgo cardiovascular, riesgo locomotor, riesgo o limitación sensorial, identificación o consumo de fármacos.

Valoración del comportamiento. Hay que identificar las posibles barreras internas y externas manifestadas para dar continuidad en la práctica

Antecedentes de prácticas deportivas, positivas o negativas.

Intereses y motivaciones.  Hacia la práctica. Tiempo disponible y el aspecto cuantitativo del programa.

Necesidades reales prioritarias en función de la información obtenida.

Objetivos expresados y/o percibidos.

  1. Evitar medirse y/o pesarse diario. Las mediciones son necesarias e importantes, pero cualquier sistema de entrenamiento es un plan a largo plazo y así debemos considerarlo, por lo que hacemos lo que hacemos y resulta lo que resulta hasta que la diferencia sea visible no solo a nuestros ojos sino a los ojos de los demás.
  2. Los días que no podemos o queremos. Hacer ejercicio aun que sea mínimo cuando se nos hizo tarde o no tenemos muchas ganas al final es lo que nos hace el hábito. Algunas personas son “constantes” en el sentido que no lo dejan, pero hacen mucho un día y dejan de hacerlo 3. Es mas efectivo para el cuerpo un poco todos los días o un poco cada tercer día, que mucho un día y nada el resto de la semana.
  3. Concentrar mente y cuerpo en el ejercicio. Si estamos trabajando brazo hay que concentrarnos en ello a fin de hacer los ejercicios apropiadamente. El ángulo correcto, el peso correcto, el número de repeticiones, el calentamiento apropiado. Todo cuenta. Hay quienes van al club y se ponen a platicar con los amigos, el celular, la música. Están en todo menos en el ejercicio en cuestión.
  4. Cerrar siempre con un esfuerzo extra. Si decides correr 5 kilómetros termina con un metro más o 5 minutos mas si es por tiempo, si estas con pesas incrementa un poco el peso en la última repetición, si estas nadando una vuelta mas. Ese extra es siempre el avance para el cuerpo y el orgullo de la vitalidad.
  5. Disfrutar el cuerpo. Nada tan energizante como aceptar y amar tu cuerpo, nada tan des motivante como rechazar y querer cambiar tu cuerpo. Ningún programa debe buscar convertirnos en lo que no somos. Somos lo que somos y hacemos lo que podemos con lo que tenemos. Ese es el punto de partida. A partir de ahí lo que sea es mejora.

BESOS

Posted on: 27 Octubre, 2015, by : gracielavaldezvera
A %d blogueros les gusta esto: