Los límites de la Marca Personal están en nosotros

El potencial es una palabra motivadora, llena de posibilidades. Pensar en el potencial del ser humano entusiasma a cualquiera; al menos debería hacerlo. Sin embargo todos tenemos creencias erróneas que crean un abismo entre nuestro crecimiento y el alcance de nuestro potencial intrínseco. Estoy trabajando un artículo sobre nuestros números. Los ingresos presentes e históricos nos dicen mucho mas de lo que imaginamos respecto a los conceptos de vida, crecimiento, éxito, bienestar con que nos conducimos. Hablé sobre mi curso para eliminar bloqueos y puedo de manera muy general compartir que tenemos tres tipos de bloqueos: los que absorbemos de papá, los que absorbemos de mamá y los que nos agenciamos a cuenta propia. Casi nada. Así vivimos con una lista de creencias que nos limitan en diferentes sentidos buscando el momento ideal, mejores condiciones, mejor conocimiento.

El camino perfecto, el momento justo es siempre hoy como sea que estén las circunstancias. Las respuestas siempre nos encuentran al paso; no al revés. No podemos esperar la motivación o la dirección correcta. Solo hay que empezar como sea. Hacer lo que nuestro interior nos dicte.

Podemos florecer en el sentido que nosotros deseemos
Podemos florecer en el sentido que nosotros deseemos

Se dice que la única manera de aprender es rodeándose de gente que sabe mas que nosotros. Yo aseguro que todos saben mas que nosotros en algún sentido y en ese sentido es que debemos aprender de ellos. Así que solo necesitamos rodearnos de gente. La gente es conocimiento, la gente es dinero, la gente son oportunidades. Las redes sociales nos acercan a un mundo infinito de conocimiento, dinero, oportunidades y con ello crecimiento continuo. Solo requerimos observar, escuchar, aprender, implementar de manera acelerada. La selección está mas bien basada en nuestro momento y el expertise del otro. Hay personas grandes y geniales de quien podríamos tomar mucho pero tal vez por el momento requerimos un otro igual a nosotros. Todos los referentes son guías pero no necesariamente aprendemos lo mismo de todos. Si su expertise está muy por encima del nuestro, requerimos momentáneamente un otro especialista mas a nuestro nivel.  Otro filtro es el aspecto persona, carácter, valores. Como docente en enseñanza de idiomas yo me enfocaba mucho a estrategias, algunos colegas eran apasionados del proceso de conceptualización, otros de pronunciación y fonética. Al final todos cubríamos un programa y llegábamos a la meta por vías distintas. En este derroteo cada quien elige la trayectoria que le va mas según sus preferencias. También en algún punto alguien podría rebasar al referente inicial. Mi MAESTRO a quien debo saber el ABC de enseñanza de idiomas y a quien admiraba profundamente, en un punto se quedó en el camino. Yo quería mas y el incluso me dijo que no era necesario ir por mas. Un día me ofrecieron su puesto y fue difícil para mi. Su hermana nunca me perdonó “haber robado” su posición. Si yo no lo hubiera aceptado se lo habrían ofrecido a otro(a) que si aceptaría.  Yo con mucho respeto y conociendo las “tripas” de lo que él fundó y el contenido de sus exámenes y la razón de los mismos. Defendí y mantuve todo lo que venía de el por el tiempo que estuvo en mis manos hacerlo. También implementé cosas propias. No me limité a lo que el había dejado, jamás he dejado de respetar y admirar lo que recibí de él. Pero no me iba a detener bajo su sombra si el no estaba dispuesto a ir más allá. Mi conciencia estaba tranquila; fue su trabajo y actitud lo que lo destituyó. Yo hice lo que estuvo en mis manos por lo que el apreciaba.

Mi amigo del alma de la universidad, con quien reía y lloraba, el que me presentaba como su esposa ante todos se empezó a sentir de pronto “ofendido” según él por actitudes mías que él interpretaba como que se me había subido el puesto, el grado. Yo hablé con el y recuerdo perfectamente tenerlo del cuello y decirle “jarrito de Tlaquepaque” no te me quiebras porque yo avance en mis metas. Estudia, gradúate y sigue las tuyas. Empecé varios años después que él la carrera y me titulé antes. Al cabo de un tiempo después de mi graduación dejé de verlo. Donde estén mi MAESTRO y mi AMIGO. Son hombres grandes, increíbles, valiosos que eligieron poner límite a su crecimiento. Recuerdo sus palabras, sus diálogos, sus actitudes, podría, si ellos me lo permitieran decirles exactamente donde radican los bloqueos que marcaron límite a su crecimiento. No me importaría que crecieran mas que yo, y trabajar bajo su dirección; amaría verlos liberarse de esos bloqueos por su bien y de todos los que los aman, que sé son muchos.  Pero cada quien elige su camino. Yo no estaría donde estoy ni sería lo que soy si no hubiera andado parte del camino a su lado. Esa parte que valoro y siempre estará en mi corazón.

No hay que tener miedo a crecer

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Teóricamente todos buscamos el éxito, pero éste da miedo, demanda, impone. Es siempre mas cómodo quedarse en la zona de confort (donde se estacionó mi maestro). Es siempre mas fácil evitar el fracaso haciendo lo de siempre de la misma manera (como lo hacía mi amigo). Da miedo creer o pensar que el poder, incluso la bonanza financiera nos puede rebasar (como ambos lo hacían en su día a día). No solo el pensar que quienes admiramos y apreciamos piensan que les “traicionamos o abandonamos” por seguir el camino. Sino pensar lo que dirían nuestros padres muchas veces nos limita.

Algunos creen que el camino al crecimiento y el éxito es un camino solitario. Mentira, ningún camino se anda solo. Cuando empecé a estudiar Inglés en teoría lo hice porque era mi coco en la prepa. Reprobaba como chinampina con vergonzosos números. Fui con un grupo de amigas a un centro de idiomas en una escuela pública; ahí encontramos un grupo de chicos de una universidad con quienes “empatamos” para la fiesta y salíamos a bailar después de la clase de Inglés. Era muy divertido. Si alguno reprobaba, los demás por solidaridad reprobábamos con “el/ella” para seguir la pachanga todos juntos. Avanzábamos lento con esta mecánica. Un buen día me fastidió seguir reprobando y elegí seguir sola. Salía igual a bailar con ellos después de la clase, yo terminé el programa; ellos no. En el nuevo camino encontré “apasionados de la docencia” otros amigos. Mi círculo se amplió y también mi forma de divertirme. He hablado en otros artículos del miedo hoy aquí solo listo los que en definitiva nos marcan límites al crecimiento:

  • Miedo al fracaso
  • Miedo a cambiar lo conocido por lo desconocido
  • Miedo a ser rebasado por el éxito y la bonanza económica
  • Miedo a lo que otros dirán o pensarán
  • Miedo de alejar a seres amados

Hay que buscar crecimiento intencional y evitar el crecimiento accidental

Lluvia de Ideas
Conciencia es lo que nos da crecimiento

El crecimiento accidental está planeado siempre para mañana; el intencional insiste en empezar hoy.

Yo soy administradora de profesión y valoro la planeación estratégica. sin embargo sé y entiendo que un plan debe ser flexible, que un plan no es garantía de resultados concretos si no se lleva a cabo todo el proceso administrativo de principio a fin, la organización, la dirección, el control. En coaching encuentro con mucha frecuencia el postergar el crecimiento en pos de la preparación. Como docente siento la imperiosa necesidad de diseñar cursos que permitan implementar desde día 1. Amo los conceptos, la teoría, la filosofía, la sociología, pero en el día a día preciso lo aplicable, lo concreto, lo tácito.

El crecimiento accidental espera que llegue el momento; el intencional toma responsabilidad sobre las circunstancias.

Cualesquiera que sea nuestra situación presente: económica, profesional, sentimental, física. Es el resultado de nuestras decisiones y elecciones. Algunas las tenemos súper claras. Muchas son inconscientes y se deben a creencias  de nuestros padres o conclusiones a las que llegamos en función de experiencias pasadas. Lo real es que cada día la vida se presenta de manera diferente y lo que ayer fue o funcionó hoy es diferente al igual que nosotros. Cada día somos responsables de tomar acción encaminada a nuestras metas. El tiempo que dejamos pasar no regresa. Postergar nuestro crecimiento es una especie de negligencia hacia nosotros. Tomar las riendas de la situación y hacer lo que corresponde para que avance, mejore, cambie en el sentido que necesitamos es nuestra responsabilidad y el aquí y ahora es siempre el momento oportuno para hacerlo.

En el crecimiento accidental aprendo de los errores, en el crecimiento intencional me anticipo y aprendo de los errores ajenos.

No hay nada malo en aprender de los errores, pero nunca pensamos… “voy a cometer este error para crecer en tal o cual sentido”. Los errores por su puesto nos hacen crecer en algún sentido, pero ese crecimiento es casual; en el mejor de los casos. Observar las acciones de aquellos a quienes seguimos y anticipar acciones que nos den un resultado no deseado es generar crecimiento intencional. Yo sigo a Robert Kiyosaki y leo con interés y atención sus publicaciones. Siendo referente financiero, un gurú de finanzas reconocido a nivel mundial. Siempre me he preguntado ¿porqué no aparece en la lista de los mas ricos del mundo?. Tengo mi propia teoría y es que tiene bloqueos con respecto al trabajo y también con respecto al ahorro y vivir por debajo de tus posibilidades. Como los ricos de la lista aseguran que debemos hacerlo. Su “carrera de ratas” es una concepción errónea del trabajo.  El trabajo es sentido de vida como comento en uno de mis artículos.

En el crecimiento accidental dependo de la suerte, en el crecimiento intencional confío en el trabajo y la acción.

La vida no es lo que me acontece. Tomar las riendas nos hace dueños de presente y futuro. Nos da seguridad que nada mas puede darnos. No importa si avanzamos lento, no importa si la meta parece muy lejana el caso es ir camino a ella con convicción firme y saber que pase lo que pase buscaré la manera de librar los obstáculos en el camino. Ante una decisión asumo las acciones necesarias para concretarla. No espero que los vientos o las condiciones sean favorables. Sea cual sea la condición presente marco ruta y si en principio hay que ir a contra corriente. Lo hago, en algún punto del camino empieza a allanarse el camino.

En el crecimiento accidental me doy por vencido fácilmente. En el Crecimiento intencional persevero sin importar las circunstancias.

Podemos tener todos los bloqueos del mundo, podemos no saber de donde o porqué una y otra vez algo funciona mal. Hoy puedo decir con toda certeza que no ha habido una sola cosa en la vida que mi corazón deseara con firmeza que tarde o temprano no se hubiera cristalizado. Algunas tomaron mas tiempo que otras. Pero al final se da. Si un camino no funciona hay muchas otras posibilidades por intentar. Justo cuando todo parece en contra yo dejo de mirar alrededor y como los caballos de carrera miro solo adelante y con vigor actúo. Para lograr lo mejor que pueda lograr. Recuerdo cuando estaba en la secundaria. Me inscribí a un concurso de mecanografía que por excelencia ganaban las chicas del taller de secretarial y yo estaba en el taller de contabilidad. El día del concurso la chica “estrella” de secretarial se sentó a mi derecha y yo veía la velocidad con que su página crecía en cuanto dijeron “tiempo”. En ese momento decidí dejar de ver su página y concentrarme en la mía con la mayor velocidad y precisión posible que pudieran darme los dedos y la vista. Resultado, gané en el colegio, gané en la zona y en el nacional perdí. Pero definitivamente llegué mucho mas lejos de lo que las circunstancias me auguraban.

En el crecimiento accidental caigo en vicios o malos hábitos. En el crecimiento intencional trabajo diligentemente en crear nuevos hábitos

He comentado que estoy en un curso para identificar y eliminar los bloqueos que nos impiden crecer en abundancia en todos los sentidos. Mis bloqueos son muchos y muy arraigados. Las primeras semanas era tal el trabajo mental que me mareaba. Despertar a la conciencia de una realidad totalmente diferente a la que hemos manejado por años es agotador. Me daba mucho sueño y mucha sed, pero dormía tan profundamente como nunca desde que nacieron mis hijas; con los bebés se nos hace el sueño muy ligero para estar pendientes de su respiro en la cuna. He descubierto tantos vicios diarios que me alejan de donde quiero y puedo estar, solo por no estar cien por ciento con mente, alma y cuerpo en tu meta. El caso es que cada segundo hay distractores y es cómodo dormirnos con acciones que nos ocupan pero no nos generan lo esperado.  Hoy puedo entender como en ocasiones incluso no hacer nada, pero estar plenamente lúcida y consciente de lo que quiero me acerca mas a mis metas que el hacer maniaco que nos agota y consume día a día.

En el crecimiento accidental hablo en grande. En el crecimiento intencional actúo con coherencia y diligencia.

Hablar es bueno, es noble. En algún momento tal vez nos lleve a la acción, pero solo la acción diligente en un sentido sin divergencias, sin distracciones, sin excusas cristaliza los sueños. En mi artículo ¿Cómo vibrar coherencia con mi marca personal? comento algunas de las situaciones incoherentes. En discurso puedo ir a favor de la paz y el respeto, pero de pronto en un restaurante puedo tener una actitud arrogante con un mesero(a). Ante el gobierno busco cualquier falla para reclamar, criticar y juzgar. El punto no es que si elijo paz y respeto no puedo reclamar mis derechos o puntualizar la deshonestidad. El punto es que habiendo deshonestidad yo puedo elegir no enfocarla y mirar las iniciativas por la transparencia y la rendición de cuentas. A fin de que en algún momento éstas logren concretar lo que mi propuesta de paz y respeto desean y esperan.

En el crecimiento accidental me voy a lo seguro. En el crecimiento intencional arriesgo

Lo único seguro que tenemos al nacer es la muerte. Todo es un albur que elegimos tomar en un sentido u otro. En mi libro “Una Historia para Compartir” comento como al cabo de varios fracasos llegué a un punto en el que ya no confiaba, ni creía en nadie. Y sin embargo estaba clara que pensando de esa manera no podría fundar la familia que deseaba. Comenté el chico que conocí en Guanajuato que era una posibilidad sin mucho riesgo. Elegí sin embargo la opción con mas riesgo que para mi fortuna hasta el día de hoy ha probado haber sido la mejor elección. No sin sus dificultades; por su puesto. Pero al fin y al cabo me llevó  a donde esperaba; el seno de una familia propia con corazón y futuro. A costa también de mucho trabajo a lo largo del camino.

En el crecimiento accidental me siento víctima. En el crecimiento intencional soy aprendiz eterno.

Aún en las circunstancias adversas hay siempre algo que agradecer. Cada uno de nosotros elige un drama. Nos casamos con ese drama y jugamos el rol con maestría. No quiero decir que lo malo no esté mal y sea solo producto de un drama creado. Es un hecho que si hay algo que puede salir mal seguro saldrá mal. El caso es que también es seguro que dentro del todo siempre hay suficiente que anda perfectamente bien y mas que bien.  Ante cualquier circunstancia de la vida yo elijo enfocar y maximizar el drama o buscar la semilla del crecimiento y el aprendizaje en la cual forjaré mi mañana.

Gracias

BESOS