Literatura Vida y Pasión para tu Marca Personal

Definitivamente no mi tema, ni mi expertise, sin embargo un tema muy cercano a mi vida y mi corazón. Confieso que soy mas asidua a la lectura de ciencia, psicología, filosofía, sociología, psicología educativa, historia. Pero quien no recuerda tener un libro en sus manos y mentalmente transportarse a otro plano, otra época, integrarse y hacerse uno con el personaje principal de una obra apasionante. ¿ Quien no en una tarde lluviosa gusta de deleitarse con las letras y buscar inspiración para el alma, olvido para la tristeza, consuelo para las penas. ?

¿Quien no en un momento de vida cualquiera ha evocado alguna historia o personaje para la vida propia?. Esto es de lo que quiero hoy hablar. Cuando se plantea un proyecto de vida y se planifica una serie de acciones a fin de concretar se requiere alguna inspiración. Se requieren altas metas, altas expectativas. En mi artículo anterior comenté que ninguna marca personal se hace pensando en pequeño . El auto concepto se basa en los patrones pre-concebidos asimilados de nuestros padres, familiares, modelos, sociedad, historia.

Somos el resultado de lo que metemos en nosotros

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Lo que comemos, lo que pensamos, lo que leemos, lo que permitimos que circule a nuestro alrededor y entre en nosotros. Después de escuchar las noticias y/o leer en el periódico la sección de política y economía no podemos ser “happy go lucky”. No quiero con ello decir que no se escuchen las noticias ni se lea el periódico. Lo tomo como ejemplo de lo que genera en nosotros lo que entra. Recuerdo perfecto el día que publicaron la noticia de los desaparecidos de Ayotzinapa y su posible muerte incinerados. Dolía respirar, pesaba moverse, el sol no calentaba. Hay afectaciones que es imposible evitar, pero es justo cuando el alma duele que las letras de una gran historia nos salvan, nos rehacen, nos inspiran, nos devuelven los sueños, el aliento, la fuerza para cambiar lo que sea posible y esté en nuestras manos. Las emociones y sentimientos que experimentan al leer estas líneas son el resultado de el  diálogo mental. Nosotros no lo creamos, simplemente se da y podemos reconocer que existe. Es un auténtico reto meternos en el diálogo interno y tratar de modificarlo en la dirección que deseamos, nos conviene y nos beneficia. Funcionamos con patrones mentales y estructuras pre-determinadas que hacen de nuestra vida lo que es. Tratar de cambiarlas es difícil debido a que esas mismas estructuras se defienden y argumentan la validez de su existencia. Callar la mente para muchos es imposible, para la mayoría muy difícil. Ante esta realidad en lugar de tratar de manipular nuestros pensamientos y diálogo interno en una dirección determinada. Yo encuentro mucho mas funcional alimentarme selectivamente. No leo cualquier historia, ni veo cualquier película, no hago cualquier tipo de actividad. La belleza, la harmonía, la calidad, producen efecto en nosotros.

Tal vez mi particular afición por cambiar de profesión de manera intempestiva se deba en parte a esa conciencia de lo que alimenta cada profesión, cada oficio. Cuantos actores no han dicho que viven la vida de todos sus personajes, se alimentan de ellos y al terminar la interpretación algo del personaje se ha impregnado en su propia esencia sin duda. Yo no actúo, vivo diferentes vidas, porque cada profesión es literalmente una nueva vida. Pero no se tiene que estar tan loco como yo. Se puede lograr lo mismo leyendo historias, siguiendo autores, integrándose a los personajes, adoptando nuevos conceptos y patrones de vida.

Si queremos conscientemente cambiar patrones de pensamiento, y conceptos vitales; nos topamos con hábitos y argumentos pre-concebidos en contra. Pero si tomamos una historia, nos clavamos en ella, y nos apasionamos es a veces casi natural adoptar ciertas ideas y conceptos que hasta sentimos nuestros. He dicho honestamente que leo mucho ciencia, filosofía, psicología porque siempre he creído que son herramientas útiles para la vida, el aquí y el ahora y el futuro. Puedo sin embargo afirmar que todo el conocimiento del mundo no es suficiente para dar a nuestra vida una nueva dirección. Los conceptos y teorías no nos hacen una nueva vida, nos incrementan por mucho el diálogo interno y  a veces nos generan tortura mental.  Las historias; sin embargo son una sutil vía de expansión de nuestro ser, nuestro pensamiento y esencia vitales.

Los colores de la pasión Rojo(amor), Amarillo(ira), Azul (tristeza)

Cuando no tenemos miedo a sentir, a vivir, a experimentar crecemos
Cuando no tenemos miedo a sentir, a vivir, a experimentar crecemos

Los psicólogos nos dicen que hay tres emociones primarias: amor, ira y tristeza y la combinación de estas emociones primarias nos da toda la gama de emociones.  Si amamos a alguien le alucinamos, queremos estar cerca, le pensamos, le evocamos. Nos produce ira su indiferencia y distancia, nos rompe su ausencia nos mata su desamor.  El amor es imán que nos atrae a, la ira es fuerza en contra de, la tristeza es evasión soledad, asilamiento. Ante todas las emociones abrumadoras tenemos dos posibilidades. Las dejamos florecer y en algunos casos abrumarnos o las controlamos de manera total evitándolas ser. En cualquiera de los casos nuestra elección es en teoría la mas “segura” en el momento seleccionado. Quien se deja abrumar por las emociones no quiere convertirse en un autómata frio, y tenemos los apasionados artistas, músicos, escritores. Quien controla en exceso no quiere que sus emociones determinen sus estados de vida y tenemos a los actuarios, hombres de negocios, informáticos, ingenieros. Debo decir que ninguna de las dos opciones logra colocarnos en posición segura en la vida. Hay sin embargo una tercera vía; la conciencia de la emoción no deseada y la voluntad de crecer en amor. No sabia que esto era posible, debo decir que en principio es agotador. Estamos acostumbrados a re-accionar en automático en lugar de dejar fuera todo lo que no nos nutre o enriquece y elegir enfocar lo que vale la pena ser enfocado. Por ejemplo: si tenemos una mala experiencia con una persona de manera natural nos molestamos, incomodamos, enojamos y jalamos al diálogo interno una y otra vez la mala experiencia alimentando la ira. Si ante ese misma persona seleccionamos enfocar el momento previo al hecho molesto o los momentos siguientes con interacciones mas ricas y fructíferas; el diálogo anterior pierde fuerza y sentido. Todo el día y todos los días tenemos gama multicolores de los colores primarios (emociones). Hay que fortalecer el rojo, dejar que domine que nos inhunde el amor, la alegría, la vitalidad; siempre que sea posible, hay que no casarnos con el drama, hay que no alimentar la ira. Es posible con trabajo consciente sobre el diálogo interior que alimenta esas emociones.

El auto-diálogo y las emociones

Nuestros conceptos moldean la conducta
Nuestros conceptos moldean la conducta

Podríamos listar toda una gama de argumentos y conceptos que nos producen ira, tristeza, preocupación, culpa. Podríamos desmenuzar historias personales y culturales de dichos patrones de pensamiento. Podríamos describir un número importante de teorías de auto-control, meditación y disciplinas para el balance emocional. Lo cierto es que cada, mente, cada historia tiene componentes y características diferentes. Amigas con años en terapia pueden explicar claramente las teorías y los miles mecanismos que les hacen comportarse de equis o zeta manera, pero no dejan de hacerlo. No es en el pensar, pensar, analizar, buscar historias que se encuentra respuestas para dejar de hacernos diálogos mentales torturantes. Hay una sola directriz y es que el amor es verdad, es ligero, es libertador, es empoderante, es imán de energía vital, inspirador, alegre y gratificante. Todo lo que no es eso es mentira, la ira y la tristeza son una verdad que nos negamos a ver, a aceptar y/o a procesar. Solo necesitamos saber o entender ¿Cuál es esa verdad que nos negamos? y no tenemos que entenderla ni sentir culpa, o vergüenza o justificarla. Hay que solo saber que algo en nosotros está alterado. la ira y la tristeza se almacenan pesadamente en alguna parte del cuerpo. Controladas o no hacen su histórico en nosotros y en algún momento brotarán en forma de enfermedad, estress, depresión o cualquier des-balance. Cuando amamos sentimos volar, todo brilla, todo lo hacemos con singular alegría. Nos movemos sin dificultad y tenemos suficiente energía para hacer lo que sea necesario. La ira también tiene mucha fuerza vital, energía potente, pero en contra y esa misma energía que emitimos contra una situación o persona, nos regresa potenciada y nos afecta interiormente. Se almacena en el plexo solar, el estómago, la garganta. La ira es contraria a nuestra energía vital y puede generar todo tipo de malestares por emociones muy afloradas o demasiado controladas. Sin embargo desnudar la ira y quitarle fuerza dejando de alimentarla es opción posible y enriquecedora. La tristeza, la culpa generan apatía, evasión, ausencia y también pesan en el cuerpo, molestan . He dicho antes que el cuerpo es la casa donde no vivimos. Habitar nuestra casa honrándola y cuidándola con esmero es todo lo que hace falta para tener diálogos nutritivos. ¿cómo se honra y cuida nuestra casa?.  Teniendo cuidado de aquello que entra en ella, limpiando constantemente lo que sea indeseable que se haya filtrado. Historias apasionantes e inspiradoras. Aire, flores, luz, libros son alimento para el alma.

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BESOS