Las preguntas mágicas para una vida mejor

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Todos tenemos luchas y seguramente áreas de mejora en los diferentes aspectos de la vida. A todos nos importa el amor, la familia, el bienestar de los mismos y por lo tanto el dinero y el desarrollo profesional que pueda garantizar dicho bienestar. Trabajamos duro por conseguirlo y de pronto  a nuestro lado parece que algunos tienen “tanta suerte” mientras nosotros nos jodemos el lomo por avanzar milímetros en el camino. En mi artículo: “Su maldita vida perfecta”  hablo de la imagen de vida y las percepciones de la misma. Por lo general lo que pensamos, imaginamos respecto a la vida de alguien está lejos del concepto que nosotros traemos en mente.

Hace algunos años  una pareja de amigos de Alemania vinieron a México a visitarnos. Mi esposo y yo todavía no teníamos hijos y vivíamos en Xochimilco;  en un pequeño departamento dentro de una unidad habitacional de interés social. En su estancia paseamos con ellos por varios lugares turísticos: El Zócalo, las Pirámides de Tehotihuacán, Guanajuato entre otros lugares y tomaron muchas fotos, grabaron e hicieron un lindo vídeo. En nuestro siguiente viaje a Alemania los fuimos a visitar a Dusserdolf y nos pasaron el vídeo que habían hecho de México. En una escena vimos una imagen que tanto a mi esposo como a mi nos pareció bellísima; verde, arbolada cielo lindo y les preguntamos: ¿Dónde tomaste eso?. ” En la azotea de tu casa “. A ambos nos sorprendió saber que vivíamos en un lugar tan hermoso y no lo sabíamos. Esa es regularmente la vida de todos nosotros. Es tan linda y llena de bendiciones que solo los otros pueden percibir. Piensan que tenemos una “maldita vida perfecta” y nosotros con frecuencia pensamos “que nuestra vida es una mierda”.

Las preguntas que nos hacemos determinan mucho en nuestra vida

Una pregunta requiere respuestas y todos los sentidos enfocados en ella. Con mucha frecuencia hacemos las preguntas equivocadas y recibimos respuestas acorde con nuestras preguntas: ¿Porqué estoy en la ruina? ¿porqué nadie me quiere? ¿porqué no fui más…. esto o aquello?, ¿porqué no tengo más de esto o aquello?. Todos nuestros sentidos, el cerebro y la mente trabajan día y noche para dar respuesta a tanta pregunta que nos hacemos y nos contestamos diligentemente: “por pendejo(a), por la maldita crisis, por el jodido sistema gubernamental, por ser mujer/hombre, por ser viejo (a) etc. Nuestra mente bombardea respuestas a todas esas preguntas que nos quitan de la mano el sentido de control de nuestras vidas, siembran apatía, culpa, vergüenza, miedo y listo. Quedamos conectados con la mierda que además no dejamos de llamarla en nuestras expresiones cotidianas: “¡mierda!, ¡shit!, ¡scheisse!”. Nuestra mente que es tan poderosa empieza a concentrarse en todos esos mensajes y lo identificamos en cada mínima circunstancia de vida.

Hay que saber hacer las preguntas correctas

Si por el contrario nos preguntamos: ¿ Qué hace falta para que sea millonario(a)?, ¿Cual es la idea genial que puede llevarme al siguiente nivel?, ¿De qué manera puedo resolver esta situación?, ¿Como puedo encontrar paz interior?, ¿Dónde puede estar el amor de mi vida?. La mente empieza a funcionar para encontrar soluciones y juro  que la encuentra. Igual empieza a bombardear respuestas, y nos acordamos que conocíamos a alguien con súper habilidad para lo que necesitamos, y de pronto nos presentan a una persona y vemos la oportunidad.

No hay nada nuevo bajo el sol, pero el cerebro se enfoca  cien por ciento a las tareas que le asignamos. Si nos concentramos en encontrar y conectar con la mierda seguro la encontramos hasta en la biblia. Si nos concentramos a encontrar el amor, la paz, el bienestar encontramos el camino a ellos.

Igual que no hay que esperar que la planta de frutos para regarla. No se espera el fruto para ser feliz.

Vivimos mentalizando la cantidad infinita de cosas que no tenemos y que cuando las tengamos seremos felices, estaremos satisfechos y en paz. Esto es tanto como decirle a una planta cuando des fruto te riego. No podemos llevar una vida así. Debemos ser felices, es la energía vital para trabajar y concretar lo que sea que nuestra mente desee.

No se trata de ser del club de los positivos que ven todo de color de rosa. Recuerdo a una linda compañera de Manchester en mi cubículo, me decía: ” I never hang out with Americans, everything’s perfect!, everything’s awsome! something must be shitty”.  Estaba sorpendida por la actitud super optimista de los compañeros Americanos todo era: Mi Dios!, Maravillosos!, Perfecto! y ella decía: creo que no es así. Por su puesto  Isobelle; la chica de Manchester tenía razón. Siempre hay algo no tan bien.  Sin embargo los compañeros Americanos tenían su parte de razón siempre hay algo que agradecer, aplaudir, admirar, disfrutar. El punto no es solo mirar lo lindo e ignorar lo que está mal. El punto es ser objetivos y tomar fuerza de lo que está bien para balancear lo que está mal.

Todos tenemos períodos difíciles en la vida y estoy segura que si toman fotografías y las revisan verán al cabo del tiempo que ese momento que interiormente parecía tal difícil venía con una serie de cosas gratas que no podíamos percibir en el momento por estar tan concentrados en el problema. De esta manera desgraciadamente se nos van muchos momentos preciosos en la vida. Viene a mi mente un momento drástico dramático; la muerte de mi hermana mayor. Yo estuve con ella en el hospital en sus últimos momentos. Es algo que no hubiera querido vivir y que me dolió mucho, me preguntaba ¿porqué fui yo entre tantas personas que pudieron estar con ella en ese momento?. Hoy recuerdo esas últimas horas en el hospital con ella, en verdad me siento muy cerca, en verdad siento su presencia y gratitud por esos momentos que para mi fueron el último regalo de vida que ella dió y fueron solo para mi. Hablé largamente con ella y estoy segura que mucho de lo que hoy hago es en parte por esas conversaciones en el hospital. Ella solo podía asentir con los ojos y las manos, ya no podía hablar, escribía un poco. Sé por ella en los últimos momentos de vida lo que importa, lo que vale la pena.

Durante el funeral recuerdo la tristeza y el dolor y de pronto llegó un gran número de personas a quienes recibí con un abrazo, al final de tantos abrazos, en verdad sentía mucha paz interior. Los días posteriores a su muerte, mi mente tenía una claridad y una fuerza tan grande en el aquí y el ahora que en los siguientes momentos difíciles de mi vida me ha ayudado a salir adelante.  La vida tiene sus dificultades pero no todo en ella está mal en todo momento.

La gratitud es clave para la felicidad

Si tenemos la mente concentrada en el problema familiar, en la situación de carrera, en algún bloqueo o discapacidad personales perdemos el foco del resto. Dentro del todo lo que no está bien y no es tan grato diluye su efecto negativo. Nunca será perfecto ni se volverá automáticamente correcto, pero pierde relevancia ante la cantidad global de bendiciones que disfrutamos aquí y ahora. No podemos imaginarnos lo increíble que es mover nuestro cuerpo sin la ayuda de alguien, tener un trabajo, tener hijos latosos y sanos. Cuando no puedo dormir por los ronquidos de mi marido recuerdo que no estoy sola y aprecio haber dejado atrás mis años de soledad. Cuando me duele la espalda en la noche, muero de sueño y deseo ir a dormir agotada a tope; agradezco tener un cuerpo que me haya sacado adelante todo el día, tener una familia por quien hacer mil cosas diariamente. Agradezco la satisfacción del deber cumplido.

La conexión es otro factor clave para la felicidad

Somos parte de un todo dentro del cual nuestra aportación vale y tiene sentido. La conexión con el otro, el sentido de vida, la propuesta de valor nos hacen sentir útiles, orgullosos, agradecidos, le dan sentido a nuestras acciones.

En los baches de la vida justamente ante la enfermedad y muerte inminentes la familia se hace presente, se une. En las dificultades descubre uno el apoyo con el que contamos a veces de personas que no nos esperábamos. En las dificultades nos damos cuenta que aquello de lo que hemos sido parte por años ha dejado algo en un grupo de personas que se acercan para comunicárnoslo.

Los límites están en nuestros conceptos

He conocido millonarios con vidas ultra-sencillas, gente media que vive como reyes. Todos tenemos ideas de lo que es la vida, el amor, la felicidad, el bienestar y si nuestros conceptos son limitados nuestros alcances también. Creemos que una mujer no puede o debe, tal o cual, que un hombre no puede o debe equis. En fin, ciertamente podemos ser juzgados o mal percibidos si no actuamos acorde con los estándares estipulados para nuestros roles sociales. Pero seamos  honestos; nadie deja de admirar a aquellos que se atreven a romper los estándares y fijar nuevos estándares para su género, su profesión, su estado de vida. Esa decisión siempre está en nuestras manos.

Hay que aprender a visualizar una vida íntegra, plena y hay que cuestionar y remover los límites en todo momento.

El juicio y el escrutinio resulta en bueno-malo, blanco y negro.

El arte de la posibilidad parte de la liberación de pre-juicios y la liberación de prejuicios resulta de saber cuestionar nuestros conceptos pre-establecidos y abrirle camino a nuevas posibilidades. No estamos para corregir a nadie. Estamos para aportar valor, para resolver problemas, no para decir lo que está bien o está mal. Porque si bien lo vemos por nosotros deberíamos empezar. Juzgar no nos permite amar y la falta de amor redunda en apatía, resentimiento, miedo y todas las emociones negativas que apagan nuestra energía. Si juzgamos, no amamos. Hay que amar primero por bíblico que suene. No podemos ayudar a nadie ni aportar nada fuera del auténtico amor. El amor ve la necesidad y resuelve, busca caminos y salva problemas. El amor concreta.

Resumiendo

  • Hay que hacer las preguntas correctas que nos pongan las pilas a trabajar en la vida que esperamos. Eliminar la parte de ¿porque…. y concentrarnos en ¿De que manera? ¿Dónde?, ¿Cómo?,
  • Hay que ser felices sintiéndonos parte de y agradeciendo nuestras bendiciones
  • Hay que investigar y cuestionar los conceptos que rigen nuestra vida en todos los aspectos: personal, familiar, sexual, monetario, religioso etc.
  • Hay que dejar de juzgar y empezar a amar.

 

BESOS

Posted on: 1 Abril, 2015, by : gracielavaldezvera
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