La sensualidad es vida y pasión

La sensualidad no es limitativa a la sexualidad
La sensualidad no es limitativa a la sexualidad

La sensualidad es un adjetivo que califica vinculación a los sentidos. Limitativamente se ha asociado en especial al deseo sexual, pero también se entiende como disposición o propensión para disfrutar el  placer de los sentidos. La asociación sexual y la relación con la propensión para incitar, atraer o provocar la convierten en taboo. De entrada hay dos planos de influencia en el mundo instintivo: sensorial y representativo. El sensorial se divide en tres: percepción, sensación y afecto. El cuerpo no existe fuera de estos planos. Nuestra interacción con el mundo; no solo con el sexo opuesto involucra instinto, percepción, sensación y afecto. Didier Anzieu (1985) nos dice que la piel es ego, pero la piel es también emoción y médula de todos nuestros conceptos. Recordemos que la emoción conecta mente y corazón. La piel envía mensajes en ambas direcciones.

La sensualidad trabaja dentro de determinado contexto que involucra tanto el aspecto social, como el cultural y la opinión pública. Aquí entra el taboo, el ego y los problemas de auto-concepto relacionando la capacidad sexual, el bien y el mal. Pero desde el punto de vista biológico es una característica natural y necesaria de interacción con nuestro entorno, para desarrollo, aprendizaje y crecimiento a todo nivel. En una etapa los bebés exploran el mundo tocando y llevándose a la boca cuanto encuentran a su paso. Nadie juzgaría la consciencia del bien y el mal de un bebé.

La percepción es el proceso a través del cual un organismo vivo se hace consciente de un estímulo. Percibimos al mundo a través de la acumulación del flujo de eventos. Somos bombardeados por imágenes, sonidos, sensaciones, aromas que se imprimen en la memoria y generan conceptos.

. No podemos interactuar, entender y convivir con el otro sin percibirle y/o sentirle

Tenemos miedo a sentir

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“…Quiero volver a aquella certidumbre

al descanso central, a la matriz

de la piedra materna….”Pablo Neruda  Piedras del Cielo

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano y está dotado de lo necesario para protegernos y para sentir. La sensualidad empieza por la piel; nuestra consciencia y cuidado de ella. La aceptación y el auto-concepto. El orgullo o vergüenza con que se porta, cuida y  usa a nuestro favor para interactuar.

La piel nos conecta con el otro y a la vez nos separa de él permitiendo evolucionar nuestra propia individualidad y volver a conectar con el mundo exterior cuantas veces sea necesario. No solo lo que toca nuestra piel la hace vibrar. La música, y  los aromas producen sensaciones corporales que registramos y asociamos a los conceptos de nosotros mismos, del otro y de la vida. La piel es pasión. Exponerla nos hace vulnerables. Sentir y demostrarlo nos expone al rechazo o al juicio que invariablemente dan miedo. 

Últimamente se vocea mucho la pasión por esto o aquello. En realidad la auténtica pasión se respira por los poros de la piel y se irradia por todo el cuerpo. Lo que apasiona o mueve nos hace brillar, irradiar y nos mueve a la acción.

La vida de rutina, la obligación y las preocupaciones nos desconectan de nuestras pasiones y al cabo del tiempo vamos perdiendo brillo en los ojos, sonrisa franca, ilusión VIDA. Sentir y seguir los llamados del corazón parece cosa de locos, de insensatos, de poco seso. Perderse no haciendo nada observando una flor, sintiendo su aroma, mirándola balancearse con el viento es no estar enfocado en las metas de éxito, poder, dinero, logro.

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Nos avergüenza la piel

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No siempre estamos cómodos en nuestra piel y es sin embargo el hogar que nos contiene. El hogar que desconocemos y que muchas veces negamos. Como cosmiatra se lo mucho que desconocemos de nuestro cuerpo. Yo misma puedo identificar tensiones en mi cuerpo y desconozco la manera en que puedo eliminarlas conscientemente. Necesito ayudas como las flores de bach, ejercicios de respiración, masajes, y al cabo de mucho tiempo y trabajo; de pronto encuentro el punto clave de mi tensión.

Nos falta mucho por conocer, aceptar y entender el templo que es nuestro cuerpo para aprovecharlo, y honrarlo como merece. Somos maestros en identificar los defectos, en puntualizar las imperfecciones, en esconder nuestras sensaciones y fingir control.

Aceptar, amar, cuidar y honrar la piel fuera de la estética no es parte de las metas en la vida. Corregirla, modificarla, cirugearla, es mas el objetivo común. 

Negarse a sentir, no aceptar la piel nos apaga

Considerar malo e improductivo el mundo sensual es renunciar a la parte del alma que mueve nuestro interior y le da luz. Recuerdo claramente cuando estudiaba en Bellas Artes. Me preguntaban ¿y tu que haces?. “Estudio música”… ¿no pero… a que te dedicas?. Muchos pensaban que estudiar música era ir a sentarse a la escuela a escuchar música. Nadie pensaba que había que estudiar historia del arte, memorizar lecciones de solfeo, escribir dictados musicales, vocalizar, cultivar el sentimiento. Como cantante; nuestro instrumento es el cuerpo y para colocar las notas correctas hay que usar el estómago y los genitales. Hay que respirar y cuidar la voz, la alimentación. Hoy esos años “para muchos perdidos” siguen siendo raíz de mi inspiración en la vida. No tiene que ver con estar en un escenario y vivir de la música. Es haber seguido mi corazón y conectar con lo que necesitaba en su momento. Y cuando ya no fue necesario, soltarlo sin problema y seguir el camino en otra dirección.

No niego que fue una de las épocas más difíciles con familiares y amigos que “desconectaron totalmente conmigo” pensando que yo estaba “perdida”.

. La percepción de otros de alguna manera afecta nuestra percepción de nosotros mismos; independientemente de lo bien puesto que esté el auto concepto. Quien tiene bien puesto el concepto no le afecta en su valor de si mismo pero

. Nos reta con osadía a tomar caminos desconocidos. Vivimos en contínua resistencia de los sentidos por considerarlos bajos e inmundos. Pero pueden también ser nobles y generosos. Aceptar una parte y esconder otra nos divide interiormente, nos fracciona mente-alma y cuerpo. No se trata de seguir el instinto invariablemente, ni controlarlo con la mente todo el tiempo. El punto de equilibrio es el reto y el equilibrio auténtico considera altos y bajos en diferentes puntos del camino según la necesidad.

La sensualidad nos inserta en el aquí y el ahora

Invariablemente cuando estamos al cien por ciento con todos los sentidos en cada cosa y/o actividad vivimos intensamente. Alguna vez comenté sobre los periodos vacacionales donde viajamos. Caminar por una calle se vuelve toda una aventura y una experiencia. Ponemos atención a los lugares, los colores, aromas, sonidos. No así durante la rutina diaria donde pasamos mil veces por el mismo sitio sin realmente percibirlo.

Mirar, escuchar, sentir con profundidad cuando interactuamos con alguien es sensualidad y conexión, es vida. No es necesariamente sexual. Es  amor. Cada mirada, cada sonrisa, cada gesto son especiales y eso no solo lo tenemos con la pareja, lo tenemos con los hijos, los amigos, los colegas.

Amor y verdad

Posted on: 14 Septiembre, 2015, by : gracielavaldezvera
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