La Marca Personal nos hace Vulnerables

Vulnerabilidad

Ser vulnerable nos lleva a vergüenza, dolor y culpabilidad o innovación, creatividad y cambio. Quiero hablar un poco de los conceptos de Brené Brown; experta en el poder de la vulnerabilidad enfocándolos a la Marca Personal.

Cuando gestionamos una Marca personal podemos experimentar dos cosas: conexión; que es el objetivo ideal pero no lo tendremos a todos los niveles. O vergüenza; miedo a sentirme desconectado.

Tendrá conexión quien sepa para qué está en el mundo. Quien tiene claro su propósito en la vida. Para sentirnos conectados debemos dejar que los demás nos vean, nos conozcan.

Sentirá vergüenza quien si quiera considere ¿hay algo en mí que si los demás lo saben o ven, no voy a ser digno/a de ser conectado/a?. Siendo honestos todos tenemos algo así. La vergüenza es un sentimiento universal: las personas que no sienten vergüenza no tienen la capacidad para mostrar compasión o empatía. Nadie quiere hablar del sentimiento de vergüenza. Pensamos que la gente no debe descubrir que no somos lo suficientemente ricos, reconocidos, brillantes, disciplinados, seguros, creativos etc. Creemos que si lo saben nos rechazarán. Entonces buscamos adormecer el miedo, la inseguridad, la confusión, la incertidumbre, el sentimiento de inadecuación. Esto nos lleva a endeudarnos para aparentar lo que no somos, engordar por ansiedad contenida, adicciones para evadir realidades. En este proceso adormecemos amor, felicidad, gratitud. Abandonamos el diálogo, el discurso, la conversación y la retroalimentación.

Cuando abrimos una cuenta en redes sociales, nos podemos sentir más seguros y menos expuestos si no incluimos nuestra fotografía, si no damos nuestro nombre real, si ponemos una fotografía de cuando éramos más jóvenes. Requiere mucho valor tener una cuenta de Twitter con un seguidor o cero seguidores. El número de likes de una publicación con frecuencia podemos asociarlo a likes a nuestra persona y no a la publicación. Aquí me gusta hacer el siguiente ejercicio. Muestro un dibujo de un 1 y les pido que anoten 1 like, luego 100 likes, luego 1 000 000 de likes. Finalmente les pregunto. ¿El número cambió por la cantidad de likes recibidos?. El uno sigue siendo uno y no se hace cero por no tener likes, ni crece por tener un millón. Sigue y seguirá siendo uno. Lo mismo con nosotros. Somos lo que somos y no cambia nuestro valor como personas el número de likes que recibimos, de seguidores que tenemos, de referentes que nos siguen.

Tenemos creencias que agregan estress al proceso de conexión como:

  • Es importante tener amor, reconocimiento y aprobación de la familia, amigos, compañeros de trabajo, nuestros semejantes.
  • Debemos ser totalmente competentes, consistentes y casi perfectos en todo lo que hacemos.
  • Necesito a alguien más fuerte y conocedor que me guíe.
  • El pasado determina mi presente.
  • La rabia es mala y destructiva. Necesitamos evadirla, controlarla y esconderla.
  • No soy tan inteligente para ser doctor, abogado, coach,
  • No soy suficientemente atractivo(a)
  • Necesito ganar miles de dólares para ser feliz

 

Cualquier temor a no merecer ser amado y pertenecer nos separa de la conexión. Nos hace esconder quien realmente somos y mostrar lo que creemos que debe ser.

Con frecuencia evitamos sentirnos y vernos vulnerables para no ser rechazados. Pero la vulnerabilidad no es una debilidad sino un riesgo emocional natural por exponerse, por manejar la incertidumbre. Al final la vulnerabilidad es la medida del coraje más correcta. Un ejemplo claro de esto es decirle a alguien “te amo”. Nada nos hace sentir tan vulnerables como exponer nuestros sentimientos y ser sujetos a recibir el rechazo por ello. Quien enfrenta esto consciente de que su valor no depende de la respuesta se fortalece. Nadie aprende de la vulnerabilidad estudiándola. Es justo cuando nos sentimos vulnerables que nuestra genial naturaleza crea, cambia, innova para lidiar con ese estado de inadecuación. En los años de relación a distancia con el que ahora es mi esposo, lo más difícil de sobrellevar eran las despedidas en el aeropuerto. El dolor que sentía y la incertidumbre del siguiente encuentro eran tal que no hay palabras para describirlos. Tuve que cambiar todos mis conceptos del aquí, del ahora y del futuro para poder lidiar con esas despedidas. Tuvimos ambos que generar cercanía en la distancia que nos ayudara a continuar con la relación. Generamos formas de compartir las cosas que nos importaban para sentir la presencia del otro en nuestras vidas. Aceptar y enfrentar nuestra vulnerabilidad nos convierte en personas de todo corazón. Este puede ser un proceso de toda la vida.

¿Quiénes son las personas de todo corazón?

Son gente con un fuerte sentido de dignidad, profundo sentimiento de amor y pertenencia, que creen que merecen ser amados y pertenecer. Saber que no necesitamos hacer nada para ser amados y pertenecer más que simplemente ser; es totalmente liberador.

Una persona de todo corazón se atreve a contar su historia con coraje mostrando su imperfección. Por otro lado es amable consigo mismo y con los demás. Generalmente somos muy demandantes con nosotros. No podemos practicar compasión sin antes vivirla con uno mismo.

Como resultado de su autenticidad están dispuestos a soltar quien creen que deben ser y mostrar quien realmente son. A veces lo logramos con algunos aspectos y fallamos con otros. Pero justo el contacto con la comunidad nos hace evidente la vulnerabilidad y riqueza de todos. Nos ayuda en ese proceso de creatividad, e innovación para sobrevivir las pruebas y crecer con ellas.

Según la edad y el momento en nuestra vida son los retos que debemos enfrentar. Así los jóvenes lidian con mostrar mayor madurez y experiencia. Los maduros con mostrar mayor vitalidad y energía. Todas las culturas enfrentan estereotipos injustos. La lucha de géneros nos hace vulnerables en todo momento. Las madres con hijos, las solteras sin hijos, las madres solteras lidian con percepciones sociales de su estatus que no les ayudan a crecer profesionalmente. Los divorciados, los viudos.

Así es que nosotros elegimos si por vergüenza, miedo o dolor ocultamos quien realmente somos, o nos atrevemos a ser auténticos y cambiamos, creamos e innovamos. Primero siendo quien realmente somos y luego siendo gentiles con la auténtica naturaleza de los demás.

 

Posted on: 7 Septiembre, 2014, by : gracielavaldezvera
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