La conciencia del valor de la vida nos encamina a lograr metas

 

 

El mejor regalo es la vida
El mejor regalo es la vida

Enfrentar la muerte, haber estado cerca de ella, haber perdido a un ser querido, tener una enfermedad terminal son hechos que de manera contundente nos hacen ver lo preciado de este regalo. No esperemos a vivir cosas así para  valorar los otros regalos sutiles que acompañan la vida: una sonrisa, el cariño, el apoyo, la amistad, el consejo, la enseñanza, la confianza, el estimulo, el perdón. 

Las angustias, los deberes, y la rutina nos producen ceguera mental y espiritual que nos impide ver la abrumadora corriente de dones que recibimos. La conciencia clara de que poseemos un regalo preciado invaluable que muchos desearían tener en sus manos, que muchos han dejado de tener nos hace entender que es importante aprovechar sabiamente cada segundo de nuestro valioso regalo. Nuestro regalo tiene un límite, una caducidad. Hay que ejercitar cada músculo de inteligencia para sacar todo el jugo a la vida. Hay que usar toda la voluntad de que disponemos para concretar metas. Hay que formar hábitos correctos que sostengan nuestra existencia.

Con la vida y el bienestar de la misma como prioridad hay que concretar metas con acciones que nutran y enriquezcan este concepto de vida:

  • Es el mejor de los regalos
  • Es una aventura emocionante
  • Es un reto
  • Es un don
  • Es alegría
  • Es una invitación a la excelencia
  • Es una explosión de amor
  • Es una fiesta

La vida somos nosotros

Nosotros somos vida y todo lo que hacemos y aportamos la enriquece y nos devuelve lo que le damos. Si pensamos que es un pesar, que está llena de problemas, que es cruel e injusta, que es un valle de lágrimas tendremos predisposición a ver, encontrar y conducirnos de acuerdo con estos conceptos. No todo es alegría en la vida pero después de librar una penosa enfermedad se siente tal gratitud por ser funcional. Después de perder un ser querido se siente tal gratitud por los otros seres queridos que nos acompañan. No todos los días es fiesta pero podemos hacer de cada segundo algo memorable para recordar por muchos años y depende de nosotros. Está en nuestras manos lograrlo.

Somos seres de mas de una meta

La vida no es el éxito, ni la felicidad, ni los logros profesionales, ni las altas calificaciones o los grados académicos. La vida es el camino que reclama plenitud. No debemos dedicar toda la energía y tiempo a una sola cosa. La vida no es solo cuerpo, ni solo mente, ni solo espíritu, ni solo vida social-emocional. La vida es un todo armónico

La Dimensión Física

Nos demanda el cuidado apropiado del cuerpo proporcionando alimentación correcta, descanso adecuado, higiene personal, manejo de estress, actividad física regular. A través del cuerpo gozamos de regalos sutiles como: ver, oir, paladear, desplazarnos de un lugar a otro, sentir el viento en el rostro, amar, interactuar con nuestro entorno.  Al perder alguno de esos preciosos regalos nos damos cuenta de lo maravilloso que es contar con ellos. Quienes tienen limitaciones físicas y hacen de su vida la mejor experiencia que puedan tener nos demuestran de lo que podemos ser capaces. Nos retan a fijarnos metas acordes con los maravillosos regalos de los que hemos sido dotados.

La Dimensión Mental

Implica el uso de nuestras facultades mentales y su correcta aplicación a las diferentes circunstancias de la vida. El poder complacernos en el conocimiento, por el placer de aprender y saber. Nos demanda lectura, escritura, favorecer el pensamiento analítico, la reflexión, la planeación y la organización, el uso de medios de información, el uso de redes sociales y nuevas tecnologías, el enriquecimiento en colaboración con especialistas en diferentes áreas. Buscamos ejercitar, adiestrar, pulir y ampliar nuestra mente con experiencias, saberes, interacciones.

La Dimensión Social-Emocional

Implica interacción con el prójimo en armonía con principios y valores de manera auténtica, creativa y cooperativa. El solo hecho de hacer esto nos produce seguridad y mejor auto-estima. Nos da sentido de vida, nos ayuda a dimensionar la vida y los problemas. Las otras dimensiones se enriquecen a través de esta, aprendemos de los otros, amamos, interactuamos con todos los sentidos. Somos seres sociales en el momento de insertar nuestro propósito de vida en la comunidad, con un grupo de personas enriquecemos la vida, nuestra vida y la de los demás.

La Dimensión Espiritual

Es el núcleo que sostiene nuestros principios y valores profundos. Esta es la dimensión que define el rumbo trascendental de la vida. Impregna valor y propósito a nuestra existencia. Nos integra al universo con una misión. Es la fuente a la que podemos acudir para fortalecer la confianza, la fe, la esperanza de vida. Entre los medios que fortalecen la dimensión espiritual están: la meditación, la lectura de la biblia, la oración, la filosofía y la literatura clásica, la música.

Si queremos aprovechar cada segundo de la vida

No somos eternos lo sabemos. Cualquier cosa a la que dediquemos nuestra existencia dejará algo a alguien con suerte. Yo no escribiré por muchos años. Tengo un tiempo limitado como todos lo tenemos. Con suerte estas letras el día de mañana; cuando ya no esté aquí, acompañarán a mis hijas, a mis nietos(as) y les dejarán algo de mi, de mi mente, de mi espíritu. Hoy y cada día tenemos retos, oportunidades, mientras haya vida es posible tomarlos y hacer algo. Cuando la vida ha terminado queda solo la esencia y el camino andado que nos marca trayectorias a los que seguimos.

Cada meta que logramos es un escalón que dejamos para los que vienen detrás. Cuando todos aportamos tendremos una gran escalera para llegar muy lejos todos juntos.

Pensemos

  • Levantarnos temprano y administrar el tiempo con foco claro de lo que queremos
  • No perder minutos, segundos, horas, días en lo que no nos lleva a donde hemos elegido ir
  • Utilizar todas nuestras dimensiones, enriquecerlas, disfrutarlas y bendecirlas
  • Compartir, amar, compartir, agradecer, compartir, vivir, compartir
  • En cada uno de nuestros roles: trabajador(a), padre, madre, hijo, hija, hermano, hermana, amigo, amiga estar al cien por ciento cuando nos toca ese rol y en cuanto hay que tomar otro dejar todo lo demás y entrar de lleno en el nuevo rol.
  • Tener metas personales, familiares, laborales, sociales que nos reten y nos hagan crecer y tener mas para compartir.
  • Vivir con pasión, gratitud, intensidad.
  • Nutrir nuestras acciones con: sueños, deseos, anhelos, retos.
  • Actuar y concretar al nivel que nos sea posible e ir incrementando resultados en la medida de nuestro alcance y recursos.
  • Hacer un plan con una misión y visión claras.
  • Constancia y estrategia

 

Posted on: 14 Enero, 2015, by : gracielavaldezvera
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