Enamorando a tus clientes con puro verbo

¿Como desenamorarse?
Enamorar a tus Clientes

Me viene a modo Lao Tzu “… Gentileza en las palabras crea confianza. Gentileza en el pensamiento crea profundidad. Gentileza en el dar crea amor…” Luego entonces, hay que hablar con gentileza, hay que gentilmente pensar en el cliente, y hay que dar más de lo que espera. Por su puesto si fuera tan fácil el caso es que las palabras se usan para manipular y lo sabemos como proveedores y como clientes. También en argumentos se trata de hacerle “saber” al cliente que es importante, en realidad se manejan intereses personales. Se ofrece la solución mágica a todos los problemas, la llave de esto, la clave de aquello. Los pasos infalibles, el producto y/o servicio perfecto. En realidad solo quieren vender para resolver su situación personal o alcanzar sus metas individuales de desarrollo, crecimiento, etc. y como suele suceder en el amor. Intentamos aquí, allá y nada terminamos con el corazón roto. Decepcionados de la vida y del amor.

De pronto llega alguien que en palabras y hechos es gentil, que cumple lo que dice, y que nos da más de lo que esperábamos y por su puesto, ésto enamora.

Si de cada 10 proveedores 4 cubren las expectativas del cliente. Todos hablan lindo y prometen el cielo. Todos somos parte de la misma dinámica. Porque en algún momento nos toca estar de uno u otro lado ya sea como proveedor o como cliente. No sabemos en quien confiar, no nos tragamos nada de lo que se dice. Vemos, leemos y escuchamos con recelo cualquier argumento.

La auténtica gentileza en la palabra viene de la intención con que se usa

En mi artículo de la intención detrás de las palabras dice más que la palabra misma describo los detalles sutiles que nos informan de lo que no anda bien. Lo que no funciona según el mensaje recibido.

Lo realmente importante es la intención detrás de la palabra. En teoría tenemos algo que decir, tenemos la mejor intención al compartirlo y sabemos; porque hemos andado el camino, el valor agregado que nuestras palabras dejan en el corazón, la mente, y  la vida de otra persona.  La auténtica intención es compartir algo valioso de nuestro corazón a otro corazón en busca y necesidad de. La intención real es tocar, aliviar, calmar, resolver, aportar. No hay mayor riqueza que lograr ese objetivo.

Tristemente en muchos casos se manipula y se engaña para conseguir seguidores, números, posición, prestigio. Por su puesto, no está mal recibir cuando se da algo valioso. Pero en muchos casos el dar es engañoso y no tiene intención más allá del beneficio propio.

En el mejor de los casos se identifica la camaradería. Cuando un grupo nos identificamos con la misma necesidad, la misma problemática y mutuamente nos enriquecemos intercambiando experiencias. Esta es la riqueza de la palabra. Ese es el amor que mis amados escritores dejan a su paso compartiendo sus pensamientos, vivencias, dudas, soluciones.

El compromiso con la misión se identifica, se palpa más allá de las palabras y llega a donde tiene que llegar. Yo he hablado mucho de las vibraciones y el sentido connotativo y denotativo de las palabras. La emoción se percibe, se irradia, se respira.

La auténtica gentileza en el pensamiento viene del compromiso con la misión

Lo que nos mueve, lo que nos impulsa, lo que nos hace crear, es tomar en nuestras manos una tarea y comprometernos fielmente con ella hasta lograr los resultados esperados. Puede que haya piedras en el camino. Puede que fallen algunas estrategias, pero creemos firmemente en el valor de la propuesta y estamos dispuestos a trabajar para fortalecerla.  Así vemos algunos servidores que se empeñan en verdad en mejorar sus propuestas. Cada vez que hay algo nuevo lo comparten, cada vez que hay un avance lo prueban. Estas prácticas nos dan a todos profundidad, porque nos hacen especializarnos, investigar, mejorar, crecer.

La auténtica gentileza en el dar viene de un auténtico amar

Huella Digital
Sembrando amor

Nadie puede dar lo que no tiene y si amor brinda amor. La generosidad, el verdadero buscar el bienestar del otro. No por mi mero placer o beneficio, porque es bello verle sonreír. Porque su alegría es nuestra alegría. Porque su bienestar es nuestro bienestar. ¿Suena a falacia?…tal vez, pero quien no entiende esto no recibe lo que ha de ser de la vida. No se cosecha si no se siembra. Quien no sabe amar no puede enamorar a nadie. Se puede atraer muy fácilmente, pero después de ese primer paso se queda todo ahí sin florecer, sin dar más. El verdadero amor florece, crece, inunda.

Mi cliente ideal es alguien como yo

Si no soy capaz de amarme lo suficiente para hacer lo mejor por mi. No seré capaz de hacerlo por alguien como yo. Mucho menos por alguien diferente a mí. Si no respeto y cubro mis necesidades ¿cómo puedo cubrir las de otro?. Yo soy mi cliente ideal y yo sé lo que me enamora. Sé lo que espero escuchar y lo que deseo que digan y signifiquen las palabras que escucho. Debo entonces ser coherente con ello y ofrecer lo que sé que necesito y me ayudaría. Simple y sencillamente ¿que ha resuelto mi vida? ¿que ha hecho cambios valiosos? ¿que me ha sacado adelante? ¿que me levanta cuando estoy tendida al suelo?. Todos tienen algo que ofrecer en este sentido y pueden, si quieren, hacerlo.

No ignoremos el dolor y la necesidad ajenas que en algún momento son propias. Seamos gentiles en las palabras, gentiles en el pensamiento y gentiles en el dar.

BESOS