El tiempo en nuestra vida y marca personal

Luchamos contra el tiempo
Luchamos contra el tiempo

El tiempo con frecuencia nos preocupa. Como administradora y estratega tengo herramientas para optimizar tiempos y movimientos. Siempre es posible hacer ajustes a medida. Como cosmiatra y coach se que el tiempo tiene su propio paso y es inútil querer ir en contra, puede incluso ser contra-producente. Como madre e individuo se que el tiempo es un continuo relativo.

. Muchas de las decisiones en nuestra vida están influenciadas por nuestros conceptos, preocupación o percepción sobre el tiempo.

El tiempo que está en nuestras manos y que es posible manejar

Aquí tenemos la rutina diaria, las actividades que de manera paulatina pero consistente forjan hoy nuestro mañana: el ejercicio, la alimentación, el trabajo, el ahorro, la comunicación, las experiencias con quienes amamos. Hoy decidimos a que dedicar las 24 horas que cada día nos da. Cuando era adolescente dormía bastante y lo disfrutaba, desde que soy madre duermo muy poco y no concibo dormir más, aunque a veces lo deseo. Tengo siempre tanto que hacer y tantos deseos de hacerlo que por muy agotada que esté voy a la cama hasta que el cuerpo me arrastra a ella diciéndome: “basta, haz una pausa”.  Las pausas y los descansos ciertamente nos hacen mas productivos, pero algunos maníacos del hacer descansamos haciendo adobes. Muchas veces cambiar la actividad es el descanso a la mano; otra dinámica otra gente, pero no el reposo.

Nosotros decidimos lo que hacemos, cuándo y cómo lo hacemos. De esas decisiones resulta lo que logramos con el tiempo. En el hacer nosotros elegimos, descansar mas o menos, complicar o simplificar algo mas o menos, esforzarnos mas o menos. Hoy en día con tantos recursos y tanta información podemos ser aprendices eternos de un sin-número de actividades. Pero el hacer debe tener un sentido estratégico en el todo. Diríamos en México (no dar paso sin huarache). Toda acción debe estar clara y consciente-mente encaminada a un fin.

En las diferentes rutinas de mi día siempre había: un tiempo dedicado al estudio curricular, alguna otra actividad de aprendizaje por placer, un tiempo para actividad física, un tiempo para lectura y meditación o ensueño, un tiempo para una actividad productiva financiera-mente redituable, un tiempo con la familia, amigos o seres queridos. No siempre encontraba el balance ideal. En algunos momentos gran parte de mi tiempo fue trabajo y estudio. Promuevo mucho el balance porque se por experiencia propia los efectos negativos de no tenerlo.

Si en este hacer nos concentramos de manera mecánica perdemos no solo vida, sino humanidad, podemos llegar a actuar como máquinas de producir resultados en un tiempo dado. Recuerdo cuando pensaba que un año era una eternidad y actuaba frenéticamente para acortar ese año en meses. Esa dualidad de pensar que un año es mucho para esperar pero una vida es muy poco para hacer todo lo que queremos nos lleva a tomar decisiones impulsivas.

Este tiempo se mueve sin problemas y podemos dar unos minutos mas, unos años mas, unos días, semanas o meses mas a cierta actividad. Algunos esperan tener más tiempo para poder: estudiar idiomas, tener hijos, viajar, dedicarse a algún hobby. Lo cierto es que si hoy no hacemos nada de eso es porque nuestras prioridades no están en nada de eso y no importa cuánto tiempo pase o cuánto tiempo tengamos. No lo haremos, no será.

Increíble pero cierto

Algunos se

, no por que estén convencidos y decididos de tener una familia. Los que se casan porque se les va el tren sin estar realmente preparados y/o enamorados. El tiempo, el reloj biológico nos dice a veces… hay que hacer tal o cual a X edad o se te va la oportunidad. Nada de eso es cierto. Hoy incluso la maternidad es posible más allá de la menopausia. Con sus complicaciones clínicas y muchos cuestionamientos morales al respecto: hay quienes piensan que es egosíta tener hijos siendo muy grande porque no los verán crecer. Yo creo en las posibilidades, respeto las decisiones y los sueños, admiro la vida y el coraje. Tuve mi primer hija a los 39 años y mi última a los 45. Si no me hubiera sido posible embarazarme habría adoptado. Para mi ser madre era una actividad en el continuo de mi vida que no dependía de la edad, el momento o las circunstancias. Si quería ofrecer una familia a esos hijos, porque yo la tuve y fue una gran bendición que quería pudieran disfrutar mis hijos(as). Sin duda nosotros elegimos.

El tiempo contra el cual no podemos luchar

La edad, el tiempo transcurrido. Son lo que son no importa cuanto nos esforcemos. Aquí también están las cosas que tienen su propio paso: un embarazo, una empresa, una familia, un proyecto, una transformación. No hay atajos y no vale buscarlos, vivir la experiencia en su totalidad de principio a fin. Ver los pasos que nos conducen a donde queremos llegar y disfrutar incluso los altos y bajos del camino. Una mujer que sueña tener hijos y no puede embarazarse, cuando lo logra vive con intensidad cada mes y los cambios. Cuando el bebé ya ha nacido puede compartir con otras mamás su experiencia del embarazo, del parto, de los desvelos con el recién nacido. Es parte del crecimiento y no hay atajos. Quienes después de intentarlo no pudieron pueden contratar una matriz para fecundar un hijo propio y vivirán mes a mes con una compañera de proyecto que ha decidido ayudarles a compartir el sueño. Cualquier camino andado tiene sus dificultades, pero al mirar atrás invariablemente encontramos crecimiento y riqueza. Quien no abre los ojos y vive con intensidad estos procesos que son parte de la riqueza de la experiencia pierde vida que no regresa mas. El bebé es recién nacido un mes y nunca más.

En marca personal ir avanzando. Vivir los inicios, el ser totalmente ignorado(a) y poco a poco irse ganando a sus lectores, irse haciendo un nombre con trabajo, con dedicación, hacer cosas que son un fiasco y tener la experiencia en tu haber para contarlo. Hay partes del proceso que entran en el rubro anterior para concretar números, hacerse un nombre y una reputación no depende de los números y lo sabemos.

El continuo relativo

Con lágrimas pienso en mi hermana Estela; que en paz descanse. Esto que hago hoy era proyecto de ella tal vez con otra cara, con otra forma porque cuando ella murió las redes sociales no eran lo que son ahora. En las largas horas de hospital en terapia intensiva conversaba con ella y lo que podríamos hacer cuando saliera del hospital. Ella no vive pero si sus sueños, su misión y los frutos de sus elecciones. Su hija Estela Vazquez Valdez con su proyecto de Nutricampeones. Nosotros estamos de paso y el tiempo es un continuo en una línea, determinar pasado, presente y futuro dentro de esa línea depende de los parámteros. Esto es muy cuántico pero sin duda hoy es el mañana de ayer. Ayer fue el futuro de antier.

En el continuo relativo los días, los años, ni siquiera una vida importan. Importan los valores, la misión, el continuo relativo y lo que forma parte de él. Importa ser parte de algo y aportar. En el continuo relativo no importa cuanto tome un emprendimiento, o un imperio. Importa lo que se siembra en el camino y lo que queda para mañana.

Esta es la marca personal que vale la pena forjar, la primera; la de los números va y viene, la segunda es la experiencia de vida que nos llevamos con nosotros y vale mucho la pena solo por vivir, pero esta última es la que hace auténtico nombre más allá de nosotros mismos.

BESOS