El foco en el proceso da mejores resultados

La mayoría de las actividades que llevamos a cabo tienen un sentido, una meta, un objetivo. Se conducen por una visión que tenemos de la vida, una misión que hemos asumido. Con frecuencia pensamos que lo importante es el resultado de cada una de nuestras acciones. Generalmente tenemos expectativas muy puntuales de dichos resultados y con éstos evaluamos; no solo las acciones, sino nuestra vida misma.

Ciertamente en planeación estratégica iniciamos con la definición de objetivos. Decimos a dónde queremos llegar a partir del punto en que nos encontramos y con esto diseñamos una estrategia o camino para llegar de punto A a punto B. Sin embargo; la planeación no es exclusiva para cristalizar punto B en nuestra vida.

La vida es un viaje y la planeación nos da los elementos que necesitamos en el camino para dicho viaje. Disfrutar el viaje, estar preparados para las contingencias durante el mismo, estar alerta con todo lo necesario a la mano, cambiar rutas, buscar atajos ; dadas ciertas circunstancias, es el sentido de nuestra planeación.

Planeación Estratégica
Planeación Estratégica

El objetivo no es el resultado sino el sentido de las acciones

En la mayoría de las actividades productivas y todo tipo de actividades en nuestra vida podemos fácilmente confundir las acciones con el objetivo. Damos mucha importancia a las tareas y los protocolos de las mismas: trabajar, cocinar, limpiar la casa, generar un ingreso,  ninguna de estas actividades son objetivos por si mismos son tareas que nos lleva a un objetivo. El sentido detrás de todas ellas es una vida con sentido. En el momento que trabajar se convierte en una actividad desgastante solo por el objetivo de generar un ingreso (lo cual tampoco es objetivo) hemos perdido el foco del sentido de ambas tareas. Trabajamos por sentido de vida, por aportar con nuestros saberes y habilidades la consecución de una misión. Hasta un limpia-parabrisas (en México hay desempleo como en muchos lugares del mundo y existen oficios auto generados que dan servicios callejeros a los ciudadanos para recibir una remuneración) sonríe emocionado cuando alguien le permite llevar a cabo “su tarea”, pone cara de decepción cuando su servicio es rechazado. No es del todo cierto pero depositamos nuestro auto-concepto y valía en la actividad productiva. No valemos por lo que hacemos sino por lo que somos. Pero discutir eso es punto de otro artículo.

No importa cuan sano sea nuestro auto-concepto 

Medimos concreta mente nuestro ser en función del grado, cargo, nivel, cantidad de ingresos. Pero el interior, el corazón nunca nos engaña y al final nos demanda realidad: nos pide satisfacer el alma, llenar el interior vivir el aquí y ahora con plenitud. 

Realmente debo confesar que me molesta un poco y no entiendo porqué la gente me dice: “no trabajes, mejor compra el pastel”. No soy la mejor repostera, pero disfruto el proceso con mis hijas. Me agrada que mi marido sepa que hice algo especial pensando en él y en su placer. Nuestro cuerpo es una burbuja biológica perfecta que mientras tiene vida hay que honrar, y disfrutar con alegría. Hay que procurarnos sensaciones, amor, dulzura, paz.

En las fiestas de cumpleaños se piensa en la bebida, la comida, los invitados, quedar bien, impresionar y el festejado y sus emociones quedan en un rincón. Las familias gastan, se estressan por quedar bien con los invitados y el foco de la fiesta con frecuencia se pierde. Para mi organizar una fiesta de cumpleaños es todo un evento, porque la vida merece ser celebrada. Dentro de los límites de mi presupuesto y tiempo doy todo lo que está en mis manos para hacer del evento algo memorable para el festejado(a). El sentido de hacerlo es convivir, y hacer memorable el momento para el festejado y los que le aman.

Limpiar la casa no es el objetivo sino el bienestar de la familia, hacer la comida no es el objetivo sino la salud y el bienestar del cuerpo, trabajar es definitivamente sentido de vida, generar ingresos es resultado natural de nuestras aportaciones. Las tareas en casa son para convivencia familiar. Pueden ser agotadoras y el resultado visible puede ser mínimo. Pero los momentos de vida son nuestra historia y lo que gesta quienes somos hoy y siempre.

Perdernos en la forma nos resta momentos de vida valiosos

Estuve sola suficiente tiempo de mi vida para valorar lavar los trastes junto a un compañero, compartir la mesa con las ruidosas guerreras independientemente del cansancio al final del día, del desorden continuo con tres pequeñas desarrollando motricidad y creatividad por toda la casa. El empleo y el desempleo, los puestos altos y bajos me han enseñado la riqueza de aportar tus saberes. Ser parte de un proyecto que vale la pena y deja algo valioso a un grupo de gente es invaluable. A final efectivamente son algunos productos o servicios donde uno puede identificar su sello y decir: “fui parte de esto, de aquello”. Pero lo que recordamos y atesoramos en ese momento es sin duda el devenir, el camino, las remembranzas. Hace poco fue a visitarme una colega con un proyecto en mano. Por azares del destino ahora ambas estamos en el proceso de escritura. Nos conocimos en un colegio trabajando con preescolares y fue hermoso recordar lo que nos implicaba en el día a día: amarrar agujetas, limpiar narices, y pompitas después de ir al baño porque son muy pequeños y no saben asearse propiamente, repartir libros a pequeños que apenas descubren como manejarlos. Los momentos de carga pesada de trabajo donde compartíamos preocupaciones, conflictos, cansancio, dificultades.

Las dificultades toman otro tono, en ese momento es sin duda estrés que nos daba dolor de cabeza, diarrea, y cualquier tipo de problema psicosomático. Pero al final fueron momentos de vida compartidos con grandes amigas. Risas, problemas que supimos resolver y que ahora podemos mirar con agrado y hasta cierta nostalgia.

Pensar en el final quita valor al aquí y el ahora

A cuántas personas se les va la juventud buscando “la experiencia de éxtasis”. A cuántas madres se les va la infancia de sus hijos buscando la situación de hogar ideal. A cuántos empresarios se les va la vida encumbrando y cuando menos se dan cuenta miran hacia atrás y han dejado los mejores años entre empresa y empresa sin vivir el aquí y el ahora. A pesar de que promuevo la planeación estratégica, repito e INSISTO; la vida es muy corta para desperdiciarla planeando y pasar del análisis y la parálisis. La vida es para vivirla sin reservas, sin miramientos de lo que esperamos que pueda llegar a ser un día. Hoy como sea que esté hay que levantarla, abrazarla y sonreír. Llenarnos de lo que se nos ha dado gratuitamente y con ello ir por aquello que no tenemos en bandeja de plata.

Ningún resultado final anula la experiencia de vida y su riqueza

No importa cuantos logros, cuantos títulos, cuantos números tengamos; al final de la vida nada de eso nos llevamos a la tumba. He tenido la buena o mala fortuna; no se de compartir los últimos momentos de vida con seres cercanos y queridos y se por ello que en esos momentos lo que más nos deja es el camino andado y los momentos compartidos. Las experiencias de vida que a nuestro juicio han valido la pena. No son los números en mis redes sociales lo que al final del camino llevaré conmigo, son los gratos chatwitteos, la maravillosa e interesante gente con quien he contactado. Es invaluable el contacto y el intercambio que puede darse con gente de lugares tan distantes, gente con quien sabemos que si nos encontraramos en la calle jamás interactuaríamos. Esa conexión es del interior de un individuo a otro con sueños e intereses comunes. Lo que cada uno y sus experiencias nos dejan enriquece nuestro aquí y ahora. Nos reta a ir por algo más en algún sentido, nos involucra en su devenir. ¿Les conoceré algún día cara  a cara?. No lo sé pero es un hecho son tan familiares por estar tan cerca en mi día a día.

El verdadero crecimiento y mejora continua resultan del análisis del proceso

Las cosas que resultan y que no resultan son las que nos hacen re-plantearnos estrategias, vida, proyectos. De los problemas es que surgimos fuertes. De las dificultades es que encontramos respuestas y mostramos nuestra genialidad para librarlas. No hay experiencia infructuosa si nosotros sabemos darle sentido a cada una.

BESOS

Posted on: 21 Abril, 2015, by : gracielavaldezvera
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