Conexión con el otro ¿cómo se logra?

Conexión
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De entrada debemos estar comprometidos con nuestra vida y naturaleza. El existir físicamente no significa que estemos comprometidos con nuestra existencia y dispuestos a ser y hacer lo mejor posible con ella. Hay que ser auténticos y desarrollar niveles de confianza para saber que tenemos lo necesario para saber lo que es bueno y/o malo para nosotros.

No tiene caso intentar conectar antes de haber trabajado lo anterior. Hacerlo es riesgo y garantía de frustración, soledad, toparnos con pared. Las mismas paredes que nosotros hemos levantado ante los demás nos separan de ellos. Queremos saber mas de alguien y no estamos dispuestos a compartir. Queremos atención, respeto, oído, compañía y no estamos dispuestos a dar a alguien presencia incondicional, enfocada y sin dispersión alguna. No confiamos en el otro y no confiar en el otro es creer que no somos capaces de hacer lo necesario y correcto para estar bien nosotros mismos. Nuestra vida no depende del otro sino de lo que hacemos, pensamos, dejamos de hacer, permitimos.

Se honesto(a) ¿quieres o no conectar?

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Quien está en redes sociales, busca conexión. El objetivo no es ser parte de un grupo o elite exclusiva. En teoría el sentido es ser próximos, abrirnos, hacer simbiosis. Por su puesto no conectamos con todo ni con todos a todos niveles. Pero es un hecho que hay algo con lo que podemos identificarnos. Existen niveles de conexión y éstos se van trabajando a lo largo del tiempo y las interacciones. No se trata de buscar conexión profunda con extraños con una mínima interacción. Se busca como agradar, como encantar, como convencer. Realmente lo auténtico es simplemente conectar e irlo haciendo en función de nuestros niveles de desarrollo en los diferentes aspectos de la vida. Con algunos podemos inmediatamente conectar en el aspecto profesional. Con otros conectamos en gustos y preferencias, en puntos de vista, posiciones, valores, conceptos de vida, situación de vida: casados, solteros, desempleados, trabajadores independientes. Hay personas que conocemos desde hace muchos años y con quienes jamás hemos tenido una auténtica conexión de persona a persona. Las interacciones se mantienen siempre al nivel superficial; no compartimos miedos, dudas, pasiones, planes.

Si creemos que no hay suficiente conexión con alguien preguntémonos que barreras hemos puesto

La auténtica conexión nos hace vulnerables. Conectar auténticamente con alguien es abandonar caretas y mostrar nuestra realidad en su mas transparente esencia. Es casi estar dispuestos a morir. No físicamente, sino en ideas fijas, en prejuicios, en patrones. Estar dispuestos a soltar todo aquello de lo que nos agarramos para sentirnos seguros y atrevernos a cuestionarlo y dar el beneficio de la duda a las creencias del otro. Dar validez a sus posiciones soltando las nuestras y aceptando que es posible que haya otras realidades. Otras formas de ver la vida y vivirla; tan válidas y reales como las nuestras. Si lo único que buscamos es validar nuestros puntos de vista y mostrar a los demás lo incorrectos que están. No habrá conexión alguna y lo sabemos.

Conectar con el otro no debe implicar dejar de ser nosotros mismos

Es común pensar que para lograr la conexión hay que fundirnos en el otro. Esto es en parte cierto, sin embargo es posible fundirse en el otro sin dejar de ser tu mismo. No podemos ni debemos renunciar a nuestra naturaleza. No debemos renunciar a los llamados del corazón para encajar con alguien. Se puede tener una conexión mental, espiritual, sensorial, conceptual profunda y posiciones totalmente opuestas. Podemos tener almas gemelas en caminos paralelos. Sabemos nunca se cruzarán como tal, pero siempre tendrán esa conexión especial. Nosotros sabemos que nos conecta y que nos separa. Sabemos que debe ser y que no es posible. Pretender que no sabemos esto es levantar una barrera entre lo que somos auténticamente, y lo que mostramos a los demás. Esto nos aleja de quienes debemos ser. El otro no conecta con nuestro yo sino con la careta que hemos inventado del yo. Nuevamente tirar las caretas es ser vulnerables ante el otro.

Cuando alguien muestra su auténtico yo hay que ser generosos

Creo que todos tenemos ese acercarse, alejarse. Es natural mientras procesamos, mientras nos fortalecemos, mientras descubrimos mas de nosotros mismos para poder relacionarnos con el otro de manera real y auténtica. Algunos podemos identificar miedos, inseguridades, debilidades, sentimientos y hay que ser emocionalmente generosos abriéndonos al otro. Si bien nos hace sentir desnudos y desvalidos. Nada fortalece tanto la mente, el alma y el cuerpo que atreverse a ser vulnerable ante alguien. Hay quien elige no ser vulnerable para no sufrir la pérdida de la conexión.

¿Quién no ha llorado por amor?

Mas vale sufrir por haber tenido y perdido  la conexión con alguien, que nunca haberla tenido. Pero existen quienes eligen lo segundo por no sufrir lo primero. Puede ser o no consciente, el caso es que lo que no ha funcionado. No ha funcionado en parte por nosotros mismos y debemos aceptar esa realidad. Nosotros hemos elegido que así sea. Nosotros no hemos estado dispuestos a fundirnos con el otro y morir un poco dejando parte en el camino para crear un otro yo funcional para ambos.

Clara y abiertamente decididos a conectar

Lo primero es escuchar no solo con los oídos sino con el corazón, la mente, el alma. Percibir más allá de las palabras las necesidades del otro individuo y generosamente recibir sin juzgar, sin tratar de componer, sin criticar, sin menospreciar.

Identificar en el otro la parte admirable, amable y enfocar toda nuestra energía en eso pensando. Te amo por ser creativo(a), responsable, buen amigo(a)…you name it!!!. Gracias. No tenemos que decirlo, basta pensarlo. Sin embargo por su puesto, lo que admiramos, respetamos, valoramos debe ser expresado con todas sus letras, con actos, con hechos. No debemos dejar a la imaginación los sentimientos.

Quien oculta ante el otro sus sentimientos por miedo a que le manipulen. No tiene suficiente confianza en si mismo(a) para hacer lo que debe. Es necesario que trabaje esto antes de buscar conexión con alguien.

Por lo general amamos con niveles de perfeccionismo tratando de “mejorar”, “cambiar”, “pulir” al otro. No les damos opción, les juzgamos, criticamos y lo único que logramos es crear distancia en lugar de conexión. Debemos entonces aceptar al otro sin  condiciones, sin intentar cambiar o mejorar nada.

No todo en la conexión es grato

La conexión es una de las experiencias más enriquecedoras y sanadoras. Pero no todo en ella es grato. Hay que ser capaces de tolerar el sufrimiento, la renuncia, el miedo. Es humano y natural. Es lo que debe ser. Cuando en medio del dolor, del miedo, de las renuncias que implica somos capaces de decir al alguien: ” Estoy aquí por ti y parta ti sin importar nada mas” hemos logrado la conexión esperada. Nada es mas grato que saber que alguien es capaz de hacer esto por nosotros. Alguien que conoce nuestro auténtico yo.

Hacer esto por alguien es el acto mas generoso y humano que podamos tener en la vida. Sin importar la respuesta que recibamos. La vida lo toma y lo regresa de alguna manera. Tal vez no de la persona a quien regalamos ese acto, pero seguro que lo recibiremos tal cual de otra que esté a nuestro nivel de desarrollo interior.

BESOS