Cambio de hábitos y la complejidad del proceso

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¿Cómo puedo cambiara mis hábitos efectivamente?

El cambio es la única constante en nuestra vida. Nada permanece por siempre. Hoy no somos lo que fuimos ayer, ni mañana seremos los mismos después de lo vivido hoy. Es una ley de la vida contra la que no podemos hacer nada.

Y sin embargo cuando nosotros buscamos consciente mente el cambio en una dirección determinada: aprender algo, bajar de peso, moldear nuestro cuerpo, cambiar nuestra alimentación. Nos resulta semi-imposible. A veces logramos pequeños cambios por un periodo y al término de dicho periodo volvemos a lo mismo de siempre, de toda la vida.

Yo hablo de planeación estratégica para ir gestando cambios en direcciones esperadas. Pero estoy consciente que la vida nos plantea en ocasiones cambios bruscos, no planeados que debemos enfrentar con los recursos que tengamos a la mano. Esto me hace consciente de que no siempre, ni necesariamente se dan los cambios dentro de un marco controlado de planeación estratégica. La pérdida del empleo, mudarse de casa, el divorcio, la muerte de un familiar, el diagnóstico de una enfermedad terminal son cambios forzados en nuestra vida.

Es terriblemente difícil enfrentar estas realidades de la vida, porque justamente nos vemos forzados a cambiar hábitos sin opción alguna. Por difícil que esto sea, la vida sigue, nos ajustamos. Aprender a vivir sin alguien parece imposible pero no lo es, cuando no hay opción, por mucho que nos duela o disguste sobrevivimos ese dolor. En una mudanza todo cambia de lugar físicamente. Los espacios, los lugares típicos para hacer y deshacer son diferentes. No encontramos nada, aún después de desempacar y “organizar” tenemos un periodo de no saber donde van las cosas, la gente, los lugares para  comprar despensa, la tintorería, la tienda más cercana. Hábitos nuevos forzados. A veces requerimos ayuda de especialistas para poder hacer el proceso de cambio, tanatólogos, especialistas en organización, orientadores laborales, psicólogos.

Cuando somos nosotros quienes buscamos el cambio por razones personales. Por desarrollo profesional, o por sentido de vida, igual que en los cambios forzados requerimos todo un proceso y todas las ayudas posibles para llevarlo a cabo.

Un enfoque organizacional

Maca Hernández menciona puntos importantes para el cambio de hábitos con un enfoque organizacional. Ella nos dice que debemos: querer hacer el cambio, saber cómo hacerlo, tener la oportunidad de hacerlo, estar dispuestos a cambiar, y tener la voluntad de hacer lo que precise el cambio.  En este proceso juegan un rol importante la motivación, el conocimiento, las circunstancias de vida, y nuestro sistema de valores. 

Ya sea un cambio forzado o un voluntario requiere que estemos conscientes y tengamos el deseo de hacer cambios. En los cambios forzados la primera etapa es la negación del hecho. No queremos enfrentarlo, y darnos cuenta de que es imprescindible un cambio. Es doloroso. No es tan obvio como pareciera. En los cambios voluntarios estamos conscientes de la necesidad del mismo, pero no deja de ser doloroso. Ver que lo que hacemos debe hacerse de manera diferente es doloroso. El cuerpo y la conciencia se niegan a ello. Por eso la voluntad entra en juego para abrir los ojos a una nueva realidad. El sistema de valores ayuda impulsando nuestras acciones hacia una dirección que sabemos es la correcta, a pesar de las dificultades que implique.

Dolor

 

Un enfoque pragmático

Este enfoque es simple y práctico. Nos pide escribir los viejos hábitos, sugiere no forzar los cambios, cambiar un hábito a la vez, leer sobre auto-ayuda para motivarse y hacer de las nuevas acciones una rutina.  Evidentemente en el caso de los cambios forzados, el no forzar implica más bien no empeñarse en aceptar el cambio sino permitir el duelo y el proceso mental natural. El ejemplo claro es la muerte de un ser querido. No podemos forzar la aceptación de esta ausencia. En el caso del desempleo no podemos forzar el salto a una nueva vida laboral en otra dirección sin hacer el duelo y la correcta re-definición.  Deberemos hacer cambios, es un hecho, pero necesitamos tiempo suficiente para asimilarlos y prepararnos mental y físicamente para ellos. El escribir los viejos hábitos tanto en los cambios forzados como en los elegidos es importante para visualizar el estado actual de las cosas y a donde queremos llegar. Lo que ya no es ni será y tenemos que sustituir por otro hacer. En los cambios de alimentación ayuda a ver con claridad los detalles que pueden ser más difíciles. Las lecturas de auto-ayuda coinciden con la parte que Maca puntualiza sobre la motivación y el conocimiento. Podemos encontrar ideas, inspiración, fuerza. La repetición rutinaria es lo que a la larga creará los nuevos hábitos al cabo de un tiempo.

Esta sola parte de repetir ciertas acciones diarias que al cabo del tiempo nos den como resultado una vida mejor está magistralmente descrito en este articulo de Sergio Fernández para unificar con el enfoque pragmático yo escribiría las 27 acciones que puntualiza Sergio Fernández y las pondría en un pizarron en el cuarto para visualizar y garantizar que haga varias de esas acciones diariamente y al cabo de un tiempo tenga efectivamente una vida nueva.

Un enfoque ontológico

Este enfoque tiene fuerte trabajo interior, sin dejar de lado la parte práctica. Desde la reflexión habla de un cambio de estructura mental con lecturas. Desde el planteamiento habla de buscar o adaptar un plan para mi y no tomar la receta del otro. Desde la decisión habla de ser inflexible con las metas pero flexible con los métodos. Desde el seguimiento sostenido habla de escribir, analizar y cambiar lo necesario. Desde la motivación habla de mentalización positiva; hacernos un cocowash para tener la actitud mental necesaria. Sugieren mantener dirección y enfoque. Y lo más valioso a mi juicio en este enfoque es:  El camino es la meta. Justo en los cambios forzados se hace más clara y evidente la meta. Cuando creemos que nuestra vida ha terminado por la muerte, el desempleo, el divorcio, la meta es seguir en el camino por difícil que esto nos resulte. Andar el camino es lo importante. En los cambios por elección, hacer la dieta, el programa de acondicionamiento son la parte que nos enseña y enriquece porque analizamos lo que comemos y podemos o debemos dejar de comer en cuanto a combinaciones, cantidades, elecciones, decisiones. Las actividades que nos funcionan para cada parte del cuerpo, para acondicionamiento, su requerimiento y resultados, el tiempo, la intensidad de los ejercicios. El proceso es la riqueza y el aprendizaje. Es justo este proceso lo que mentalmente, interiormente está cambiando nuestros conceptos, percepciones y por consiguiente nuestro comportamiento y hábitos. 

Complejidades del Cambio a saber y entender

Se cree que el cambio no es más que el resultado de una buena fuerza de voluntad y un poco de motivación. Se piensa que podemos llevarlo a cabo con un switch mental, foco y simple decisión de hacerlo. Lo cierto es que aún siendo el cambio parte natural del proceso en nuestras vidas. No es nada sencillo. En este artículo nos detallan las complejidades del proceso . Los puntos más relevantes que coinciden un poco con el enfoque ontológico es que: El cambio es un viaje no un proyecto. No es lineal. Nuevamente se plantea el proceso como la riqueza del cambio. La observación y el análisis de todas sus vertientes; que jamás son lineales como mentalmente lo creemos.

Los problemas son amigos a abrazar . Es dificil decir y mucho más entender la muerte, el divorcio, el desempleo como “amigos” a abrazar. Pero si lo vemos desde el todo, nos damos cuenta que de no ser por esas circumstancias de la vida que nos sacuden, entramos en áreas de confort donde evitamos cambio a toda costa. Nos hacemos de rutinas que nuestro cerebro ama y nuestro cuerpo y mente afirman. Por elección no estamos cambiando de rutina, ni de alimentación, ni de idioma. Si debemos ir a otro país. Nos vemos forzados a hacer todos estos cambios y sufrimos shock cultural. Este shock cultural deriva de tantos nuevos conceptos, pero sin duda nos dejan una riqueza. Conocer más de una cultura, una forma de vida, una nueva existencia. Nos hace crecer como personas, como seres humanos. Nos hace fuertes, nos aguidza la inteligencia, el sentido, el valor.

La visión y planeación estratégicas son posteriores debido a la complejidad dinámica que requiere reflexión e integración. Yo promuevo la visión y planeación estratégica previas. Pero debo reconocer y aceptar que éstas son sobre realidades intangibles y no conocidas. Una vez que estamos en el proceso del cambio y vivimos su complejidad dinámica, reflexionamos sobre nuestros hábitos pasados, integramos los cambios con un nuevo sentido y visión. Integramos la información nueva de una comunidad, sus saberes y su enfoque. Entonces podemos tener visión más clara y planear estratégicamente sobre algo mas concreto y conocido. Sin duda los dos procesos son importantes, pero reconozco que el segundo da resultados más contundentes.

El individualismo y el colectivismo nos indican que no hay solución unilateral. Debe haber muchas personas comprometidas sin dejar de lado la independencia requerida. Cualquier proceso de cambio requiere apoyo, requiere un grupo, una comunidad con sus saberes. Pero deja al individuo la independencia y responsabilidad de la integración del nuevo conocimiento, hábito, en su propia vida.

Todo proceso de cambio tiene conexión con el entorno. No existe un solo proceso de cambio que no sea integrado al entorno del cual surgió. Todo proceso de cambio enriquece el entorno y a los protagonistas de dicho cambio. Nada vuelve a ser igual y esa dinámica es parte del crecimiento mutuo.

Todos los individuos son agentes de cambio. Hemos discutido los cambios forzados que provienen de situaciones de vida más que de personas o individuos. Sin embargo cualquier interacción con personas nos genera unidad o separación como menciono en este artículo . Identificamos semejanzas y/o diferencias y afirmamos nuestras diferencias o las modificamos para semejarnos al otro. Como podemos ver la vida es tan sabia que nos prepara todos los días para el cambio en las interacciones contínuas con nuestros semejantes. Nos prepara porque es lo que hemos de vivir tarde o temprano, nos guste o no. Nos prepara porque es lo que hemos de aprender a lidiar. Es el cambio lo que debe estar en nuestras manos y no del destino. 

Nosotros somos quienes debemos marcar la dirección de los cambios. No deben ser impuestos por la vida. Hagamos el ejercicio continuo que la vida nos presenta desde las interacciones con el otro, las dificultades diarias no tan drásticas, las rutinas de alimentación, ejercicio, estudio, cambio de ruta al trabajo, cambio de rutina de arreglo personal. Hacernos amigos del cambio nos prepara para la vida.

ABRAZOS

Posted on: 5 Enero, 2015, by : gracielavaldezvera
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