¿Aceptación o Resistencia?

Nos equivocamos al pensar que la aceptación es un estado inerte, pasivo que permite que cualquier cosa suceda solo porque así ha de suceder.

. La acción positiva enfocada no es la negación de lo que está mal. Es la libre elección de concentrarse en lo que está bien para re-construir lo que se ha derrumbado.  La acción enfocada al problema dependiendo de nuestro proceso de pensamiento suele agrandarlo, maximizar el conflicto y sus consecuencias, suele hacerlo centro de nuestros días y como resultado generar nos emociones negativas que a su vez nos arrastran nuevamente a fondo del pozo.  Si hacemos las preguntas correctas frente al problema seguramente encontraremos respuestas.  Sin embargo la mente y los pensamientos son difíciles de controlar. Es mucho mas fácil darle a la mente una dirección constructiva.

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Cualquier bendición puede superar el mas grande caos

Ante un gran problema perdemos visión, foco y consciencia de nuestras bendiciones y lo que esta no solo bien sino perfecto. Tener un cuerpo funcional y ser capaces de valernos por nosotros mismos es algo que damos por hecho y que no necesariamente es en todos los casos. Si alguien sufre una embolia y la mitad de su cuerpo está paralizada resulta irrelevante poder mover una mano, un pie. Sin embargo a partir de esta “bendición” es posible recuperar el movimiento de la parte inmóvil.

Alguna vez comenté que mi padre tuvo 3 embolias antes de fallecer. La primera embolia le dejó paralizada la mitad del cuerpo. Por su edad y su presión alta las terapias de rehabilitación eran riesgo de sufrir otra embolia. Los médicos decidieron mandarlo a casa y esperar que “el tiempo le ayudara”.  Tomé un curso de psico-terapia corporal donde leí sobre casos de personas que siendo clínicamente paralíticas recuperaban la capacidad de caminar. Por su puesto con dificultad y con esfuerzo. Clínicamente no tenían ninguna posibilidad de recuperar el movimiento. La terapia se basa en trabajar la parte sana del cuerpo considerando que los músculos están enlazados y al fortalecer una parte poco a poco la parte dañada encuentra cierto nivel de “salud y/o bienestar”.  Si pensamos a nivel sub-atómico las partes tienden al balance y la armonía. Mientras mas pequeñas, mas orden; más balance, y también más energía. Considerando este principio trabajé con mi padre la parte sana haciendo básicamente ejercicios de reconocimiento muscular y flexibilidad. No era nada que implicara esfuerzo para el pues corría riesgo de otra embolia. Al cabo de unos meses empezó a recuperarse. Siempre fueron mucho más débiles el brazo y la pierna afectados. Tras las siguientes embolias volvía un poco a arrastrar una pierna y mover con dificultad el brazo. Pero siempre logró ponerse de pie y llevar a cabo todas sus funciones vitales.

Aquí el caso de una mujer con parálisis facial que ha logrado recuperarse. Ella no habla de este principio pero sin duda es un ejemplo del mismo.  Ella sabe, entiende que debido a un tumor su problema es una bendición porque pudo haber sido fatal. No lo esconde, lo acepta y con enfoque positivo en recuperarse lo mejor posible ha logrado cierto bienestar.

En medio de cualquier crisis, caos o dificultad hay cosas que están bien y de las que debemos asirnos con esperanza y buena actitud para sacar adelante lo que no está bien.

En mi artículo ¿Que tiene la vida para cada uno de nosotros? comento que todos los niveles de energía: moléculas, átomos, partes sub-atómicas tienen orden y menor nivel mayor orden y mayor poder. Así como funciona el cuerpo funciona todo sistema de vida. Tendemos a buscar balance y armonía. Fortaleciendo lo que está bien, aquello que se encuentra no tan bien mejora poco a poco. No hay bienestar ni bendición pequeñas. La más sutil de las bendiciones puede tener la fuerza necesaria para sacar adelante TODO lo que esta mal.

Una mente concentrada en lo que está bien y en sacar el máximo beneficio de ello optimiza todo el sistema.

Aceptación implica consciencia y acción enfocada

Aceptar el estado de las cosas de entrada nos pone en disposición para resolverlas. Aceptar lo que está mal no es ceder a que suceda lo que suceda. Es darse cuenta que pasará lo que no nos agrada y ponernos en alerta para la transición. Es sacar las antenas para estado de emergencia y usar todo lo que está a la mano para hacer que el trago amargo pase lo mas rápido posible y o sin afectar otras áreas o sistemas. Aceptar no es cruzarse de brazos mientras todo se derrumba. Es en todo caso resguardarse durante el derrumbe y salir a explorar tras el mismo para recuperar lo necesario. Como sea aceptación requiere acción coherente y enfocada para el nivel de problema o situación.

Resistencia es sufrimiento tratando de evitar lo inevitable

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De entrada resistirse a que suceda lo inminente nos produce dolor y frustración. Además del shock que implicará el hecho. Pensemos en un diagnóstico de cáncer. Aceptar y enfrentar la situación en el nivel de gravedad. Nos pone en la disposición de que haremos lo que sea que indiquen los doctores y que el tratamiento implique para estar mejor. La resistencia es de entrada pensar. “¿porque a mi? , ¿que he hecho para merecer esto?”. Ninguna respuesta a esas preguntas nos hará sentir bien, ni nos llevará a la salud. Si lo hace el pensar: “haré todo lo que esté en mis manos para estar mejor”. Hay personas que ante un diagnóstico de cáncer; donde les daban meses de vida, viven varios años.  Cierto con el desgaste y la dificultad que implica el tratamiento y la enfermedad pero hay quienes se suicidan tras el diagnóstico sin siquiera intentar algo.

El dolor es natural e inevitable. El sufrimiento es el resultado de querer cambiar la realidad. El no aceptar el estado de las cosas nos ocasiona sufrimiento y frustración que pesan mas allá que el problema mismo. No nos colocan en condiciones de mejorar la situación y nos bloquean la capacidad de acción.

BESOS